A VECES, sin querer, muchos temas parecen entrar en un círculo vicioso, en que con la misma facilidad en que pasan de moda, vuelven a cobrar vigencia.
En esta situación parece estar el tan cuestionado monumento a la niñez "Juegos de Antaño", que vuelve a salir a la palestra tras el desalojo del taller de su creador, el colombiano Héctor Lombana.
Pese a que muchas veces se criticó la suma prometida en el contrato firmado con la Cancillería, en el año 2000, para la elaboración de ésta, y que es de 245 mil balboas; recientemente en una entrevista radial, una de las hijas de Lombana dijo que su padre donó la obra, no sin antes denunciar que al trasladarla de ATLAPA al Museo Tucán, se violó el derecho de autor.
Esto es porque a su juicio, al removerla desvirtuaron el concepto original. También acusó a los artistas plásticos panameños de dañar la relación de su padre con el anterior gobierno. "Antes siempre le tenían las puertas abiertas y de pronto, se las cerraron sin más y sin saber por qué", afirmó.
No obstante, una de estas versiones de la hija de Lombana fue desmentida por el ex vicecanciller, Harmodio Arias, quien hace cuatro años firmó el contrato con el artista.
"Habría que preguntarle por qué dice que su padre donó la obra... Yo le aseguro que no la donó", dijo Arias al Panamá América.
Al preguntarle por qué en un principio se dijo que fue donada, aclaró que "lo que supuestamente se donó fue la mano de obra".
Hace dos años, la Asociación Panameña de Artistas Plásticos (APAP) y la Asociación de Conservación y Restauración Panameña (ACRP) interpusieron una demanda por incumplimiento y porque la obra no fue a licitación.
¿Por qué no se licitó, si esto debe hacerse siempre que pase de los 10 mil balboas?, fue nuestro cuestionamiento, pero la respuesta de Arias fue que no se puede licitar obras de arte, ni el talento de un artista.
Al advertirle que la obra tiene claros visos de oxidación y recordarle que parte de las denuncias es que no fue hecha en bronce, sino en latón, dijo que tiene tiempo de no verla y que "si no es de lo que dicen que es, no me toca a mí decidir..."
A esto, añadió que en su momento presentó un contrato, que fue refrendado por la Contraloría y pagado por la Contraloría".
Al cuestionarle si no tenían que verificar la obra, contestó con la pregunta: ¿Eso a quién le corresponde? ¿Quién es el que refrenda los contratos y hace el pago?
¿Entonces, le correspondía a la Contraloría?, preguntamos, a lo que respondió que no estaba diciendo aquello y que no quería enfrentarse a esa entidad...
"Si lo que el contrato dice, no es, entonces es responsabilidad del escultor que no cumplió con el contrato; no es del vicecanciller, ni es suyo, ni de Alvin Weeden".
Al cuestionársele sobre los comentarios que surgieron, de que adjudicaba las obras a Lombana para tener una ganancia, el entrevistado reaccionó sumamente alterado y hasta solicitó con voz severa que no se le faltara el respeto.
"Estas personas que le han dicho eso que vayan y me denuncien si tienen las pruebas"... "Búsquese a las personas que dicen eso a ver si se atreven a decirlo en mi cara", retó.
Por su parte, Ricaurte Martínez, ex presidente de APAP, sostiene que la citada obra carece de algunas características expuestas en el contrato, entre ellas, una fuente que nunca existió, ni antes, ni ahora.
"Cuando no se hablaba de corrupción, denunciamos este acto... Me alegra que surtió efecto la denuncia, porque si no, tendríamos no sólo ese, sino otro montón que se iban a hacer y para los que habían traído a este señor", advirtió.
Juegos de Antaño renace a la controversia por desalojo
Muchos creían que este era un caso cerrado, pero hoy vuelve a cuestionarse la adjudicación y estado de este monumento.