Entrada
$250- era el costo de la entrada Beliebers Zone. El que menos pagó por ser parte de este ‘megashow’ invirtió $20.00, ambos sin el 7% de I.T.B.M.S.
- Del área cercana a la tarima el artista escogió a una “One less lonely girl” , a quien le dedicó una canción, como hace en cada uno de sus conciertos.
Las horas eran eternas para las fieles seguidoras del ídolo Justin Bieber, hoy considerado el relevo del fallecido “Rey del pop”, Michael Jackson.
Desde el mediodía de ayer las “beliebers” aguardaban en las inmediaciones del estadio Rommel Fernández, ninguna persona o situación empañaba el momento que vivían; ropas y zapatos cómodos eran sus aliados.

Quienes compraron su boletos para el showvaticinaron lo esperado, el tranque, a medida que se acercaba la hora del gran espectáculo era de angustia. Todas las vías de acceso estaban intransitables, en los rostros de muchos conductores, en especial de los que no vivían la euforia de Bieber se dibujaba el enojo; sin embargo, en las aceras, grupos de personas de todas las edades aceleraban el paso entre risas y comentarios de emoción. Si el clima se tornaba lluvioso o no era lo de menos, estaban prestos para disfrutar del mejor concierto hasta la fecha.
El reloj marcaba las 8:30 p.m. y la adrenalina estaba al máximo. La desesperación empezaba a apoderarse de las almas de jóvenes y adultos, quienes, a simple vista, olvidaron que hoy es día de escuela y de trabajo, el objetivo era disfrutar las horas de concierto que ofrecería . A las 9:50 p.m., finalmente la espera terminó. El rubio de apenas 19 años, cuerpo diminuto pero bien tonificado hacía su entrada , ataviado de un vestido blanco, guantes blancos y gafas oscuras. Gritos, llantos y miles de flashesse dejaron ver desde su llegada al escenario... “All around the world” y “Take you” fueron los temas con los que dio inicio a su presentación en tierra canalera.

“Justin mi amor”, “Bieber no te vayas”, eran los gritos desgarradores de las panameñas y visitantes de distintos países que añoraban que el artista permaneciera por más tiempo en suelo patrio.
Los minutos transcurrían y las chicas, algunas con pleno conocimiento del inglés y otras con un spanglishtrataban de que su voz fuera escuchada por el intérprete que partió ayer después de su show.

Justin, previo a su presentación en Panamá, estuvo en el Estadio Quisqueya de Santo Domingo, República Dominicana, en donde dejó exhausta a una fanaticada, que al igual que la de otros países, soñaba con verlo, con escuchar sus éxitos que invitan a creer, a soñar, a pesar que en su compartimiento el chico de 20 años es todo lo contrario.
Su tourtermina en noviembre, en la ciudad de México.