El cáncer volvió a la vida de Virginia Hernández. Hace cuatro años le detectaron un tumor en uno de sus senos, se recuperó, pero la batalla continúa. Hernández es oriunda de la provincia de Veraguas, desde donde viaja semanalmente para recibir sus tratamientos en el hospital Oncológico. Es poco lo que conoce de la ciudad y no tiene familiares donde alojarse cuando viene a recibir las quimioterapias. Mucho menos dinero.
Frente a sus múltiples necesidades económicas, una trabajadora social de esa institución la refirió con Marta de Maddox, administradora de la Casita de Mausi, un lugar que ofrece oportunidad a personas que vienen de lejos, una estancia motivadora y confortable.
La fundación se creó gracias a la idea de Carol Vallarino de Montenegro (cariñosamente conocida como Mausi). Esta singular y solidaria mujer padeció por tres años de leucemia, y mientras asistía a sus tratamientos en el hospital Oncológico observó la odisea que pasaban los pacientes de cáncer y sus acompañantes, quienes venían de otras regiones del país y no tenían donde pasar la noche, y en muchas ocasiones no contaban con dinero para comprar comida.
Tras el fallecimiento de Vallarino, la fundación que llevaba su nombre se convirtió en lo que hoy es La Casita de Mausi, un albergue temporal para personas con padecimientos de cáncer y para sus acompañantes. Un soporte que brinda atención, estímulo y cariño a sus huéspedes.
Un albergue que alimenta el positivismo de los pacientes
1997- En junio de ese año abrió sus puertas la Casita de Mausi para ayudar a pacientes con cáncer.
- personas recibió la fundación, entre pacientes y acompañantes, en su primer año de apertura.
- fue la cantidad de pacientes y familiares que recibió la Casita de Mausi durante el 2011.