Antes de que la VII Cumbre de las Américas en Panamá, tenga su “inicio oficial”, el protagonismo se tomó las calles por parte de agrupaciones políticas, religiosas y la sociedad civil; algunas no acreditadas en la agenda formal.
“Esto me parece muy especial, porque así la cumbre panameña toma vida propia con los actos oficiales más las expresiones populares; lo importante es que haya respeto”, manifestó el historiador brasileño Matias Dos Santos.
Pero, además de las mediáticas trifulcas protagonizadas por cubanos y venezolanos, ayer también se dio una manifestación pluricultural con matiz religioso.
Temprano, desde las 6:00 a.m., en el Parque Andrés Bello, en Vía Argentina, el grupo de indígenas que celebra la cumbre paralela de los pueblos indígenas realizó una ceremonia junto al fuego.
Sus diferencias de idioma y de cosmovisión, no fueron impedimento para que celebraran juntos un culto en honor a la “Madre Tierra”, que concluyó con un pintoresco desfile por la Vía España, con sus atuendos indígenas y al ritmo de su música tradicional.
Mientras, en el segundo día de los foros de la Sociedad Civil y de la Juventud, los grupos disidentes a los gobiernos de Raúl Castro y Nicolás Maduro, protagonizaron encuentros improvisados, que en bocas de muchos de los organizadores del evento, deslució la actividad .
La participación de estas personas en los foros fue la causal. Los afines a estos gobiernos de izquierda afirman que los acreditados por el gobierno panameño en la cumbre no representan a la organización de trabajadores residentes en Cuba y Venezuela.
Por el contrario, los acusan de “terroristas y mercenarios” causantes de muertes en cada una de estas naciones.
Conforme avanzan las horas para la inauguración de la cumbre, crece la incertidumbre de lo que podría ocurrir en el evento cuando los mandatarios de Cuba, Venzuela y Estados Unidos compartan un mismo escenario.
Al cierre del día, también se dio por inagurada en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, la Cumbre de los Pueblos, evento alterno, bajo el lema “América Latina, una patria para todos, en paz, solidaridad y con justicia social”.
Opinión
Euclides Tapia
Internacionalista
Tal como ocurre con la ONU o la OEA, el principal activo de las organizaciones internacionales es su funcionalidad. En consecuencia, lo que determinará la importancia de la Cumbre de las Américas, no es si participa o no Cuba, que en la medida que se integre a la región respetando los criterios para ello, será positivo, o el problema entre Estados Unidos y Venezuela; sino cuál es el provecho que se le pueda sacar a la misma. Visto desde el punto de su significado como impulsora de las políticas de cooperación hemisférica en los diferentes ámbitos que serán objeto de discusión, entiéndase educación, salud, seguridad, gobernabilidad democrática, medioambiente, derechos humanos, energía, participación ciudadana, migración. En otras palabras, el éxito de la Cumbre se calibrará con base en el papel que en la misma desempeñen los actores no gubernamentales, tales como el sector privado, el sindical, juvenil y las diferentes organizaciones sociales que pugnan por formar parte estructural del proceso y los subtemas que se discutirán en cada una de ellas, que devienen de la cumbre anterior. En la medida en que los foros educativo, social, empresarial y de juventud, alcancen resultados tangibles, a través de la presentación de propuestas realizables, en esa misma medida el evento tendrá sentido para los ciudadanos de las tres Américas y el Caribe, que la verán como generadora de una agenda de progreso, capaz de consolidar los derechos humanos, la transparencia institucional, el desarrollo económico, los valores democráticos y las libertades individuales.