Nación

La estafa y sus modalidades


Tarjetas de crédito, paquetazo, cupos de taxis, el giro de cheques con cuenta cerrada, venta de acciones fraudulentas, "secuestro express", son sólo algunas de las modalidades de estafa que llegan al Centro de Recepción de Denuncias de la Policía Técnica Judicial (PTJ) y por las cuales cientos de panameños pierden miles de balboas anualmente.
Según estadísticas de la PTJ, se ha registrado un incremento del 50% en las estafas cometidas a nivel nacional.
Las cifras indican que durante 1998 se registó un total de 450 denuncias por estafa y hasta agosto de este año esa cifra ha sido superada con respecto a la del pasado año. Para el mes de diciembre se espera que el número pueda superar los 300 casos.
La inspectora Mélida Arjona, de la PTJ, reveló que las estrategias de los estafadores se han tecnificado en los últimos años y que ahora se utilizan diversas formas de sustraer el dinero a las víctimas.
Arjona explicó que en los últimos meses se ha detectado una red de mujeres estafadoras que utilizan la supuesta venta de cupos de taxis para estafar a incautos que aspiran a obtener un certificado de operación.
Detalló que una de las mujeres ubica a un posible comprador y lo remite a otra segunda dama con supuestos contactos en el engranaje gubernamental. Añadió que en la primera entrevista con la víctima, la estafadora pide un adelanto de B/.500 para adelantar la transacción para la obtención del certificado de operación.
Posteriormente -explicó- la víctima es contactada telefónicamente por la estafadora, quien señala que todo marcha bien pero que necesita B/.3.000 para pagar el cupo y que su contacto en el gobierno necesita otro pago de B/2.000 para agilizar el trámite.
Precisó que luego de un par de semanas, la víctima es ubicada para realizar un pago final de B/.1.000 y que se le solicita aguarde una llamada telefónica para que pase a retirar el cupo, pero esa llamada nunca se ejecuta.
Luego la víctima, al no recibir noticias, monta en sospecha e inicia una investigación personal sobre el paradero de la estafadora, pero resulta imposible ubicarla y es en ese momento que las personas acuden a la PTJ.
Dijo que incluso a las víctimas se les entregan documentos falsos en donde se demuestra la ejecución de los trámites para obtener los certificados de operación, pero que los análisis demuestran la falsedad tanto de las firmas como de los recibos.
Según la inspectora, el volumen de este tipo de estafas está aumentando y semanalmente recibe un promedio de entre cinco y seis denuncias relacionadas con estafa de cupos de taxis. Explicó que las estafadoras pueden obtener una ganancia de unos B/6.000 por semana, ya que se presume que manejan varias víctimas a la vez.
Recalcó que existen 7 denuncias contra una supuesta funcionaria del Tránsito que era la persona señalada como el presunto contacto para obtener los certificados de operación y que a la fecha las investigaciones continúan.
TARJETAS DE CREDITO
Por otro lado, reveló que otra de las denuncias de estafa más comunes está relacionada con el uso de tarjetas de crédito. Explicó que esta modalidad se ha intensificado a partir de 1990 y que existen organizaciones dedicadas a la comisión de este delito.
Sostuvo que con las tarjetas de crédito existen varias modalidades de estafa, una de las cuales consiste en la obtención del número clave de las tarjetas para luego introducirlas en otros documentos falsificados.
Detalló que otro método es el robo de las tarjetas de crédito que de inmediato son usadas para sacar grandes cantidades de dinero y la compra de artículos en los establecimientos comerciales de la ciudad capital.
Explicó que algunos miembros de estas organizaciones criminales se ubican en las inmediaciones de los cajeros automáticos para acechar a posibles víctimas que no sepan utilizar el mecanismo para realizar las transacciones.
Sostuvo que cuando la potencial víctima solicita ayuda, el delincuente entra en acción y tiene acceso a la información del número clave de la tarjeta. Agregó que en algunos casos los usuarios de los cajeros, una vez obtenido el dinero, no esperan a que el sistema de la computadora se cierre, sino que abandonan el lugar y es en ese momento que los delincuentes aprovechan para accesar al sistema con la información anterior.
En otros casos -planteó- bandas de carteristas se dedican a perpetrar asaltos con la única intención de tener acceso a tarjetas de crédito y los documentos de identidad de las personas para ejecutar compras en el comercio local.
Indicó que la mayoría de las víctimas de estas bandas se dan cuenta del uso indebido de sus tarjetas cuando acuden al banco y se percatan de sus estados de cuenta y entonces presentan la denuncia ante la PTJ.
LA TARJETA TRABADA
Por otro lado, el asesor de Seguridad de la ABN, Francisco García, indicó que uno de los delitos que constituyen la estafa más frecuente en el país, es el de la "tarjeta trabada".
¿Cómo hacen esto los delincuentes? Muy sencillo, explicó García. Simplemente cuando la persona llega al cajero automático, mete su tarjeta en la máquina, la cual queda trabada.
"Eso es resultado de que un cómplice con anterioridad, ha entrado al cajero automático y colocado una cinta para retener la tarjeta, de manera que no caiga y quede suspendida, lo que hace que la persona no pueda hacer la transacción", señaló.
Continuó diciendo que entonces la víctima se altera y queda "peleando" con la tarjeta, para ver si la puede sacar, y como no puede, ya desesperada, logra ver a una persona que está impaciente en la puerta con deseos de hacer una transacción.
Aprovechando el estado anímico de la víctima, que puede ser hombre o mujer, le pregunta cuál es el problema, a lo que el incauto responde, recibiendo como respuesta del delincuente, que generalmente está bien vestido, que ya ha pasado por algo similar y que sabe como salir del atolladero.
García agregó que el estafador le dice a la persona que vuelva a marcar su número clave (pin) tres veces, alegando que le había pasado lo mismo y que así se había arreglado.
"La persona entra en conversación, entonces la convence de marcar tres veces, y al no salir la tarjeta, le dice que es inútil y que lo recomendable es que se retire, alegando que optará por ir a otro cajero, señalando a la víctima que vuelva a retirar su tarjeta al otro día", manifestó García.
Añadió que cuando la víctima se va, los cómplices entran al cajero, sacan la tarjeta y la cinta, con una pinza, y ya sabiendo el número clave proceden a "limpiar" la cuenta, utilizando otro cajero, con menos vigilancia.
García informó que esta modalidad de estafa es venezolana, surgió en 1995, y llegó a Panamá hace dos años y medio.
EL "SECUESTRO EXPRESS"
El asesor de la ABP, también expresó que otro delito es cuando una persona sale de una actividad en la noche, o si está de compras en el supermercado, es interceptada por individuos en vehículos o a pie, los cuales, durante el asalto, le quitan a la víctima la cartera, sacan la tarjeta y la llevan amenazada a un cajero para sacar el efectivo.
"Ellos retienen a la persona por coacción o amenaza, te llevan al cajero y obtienen dinero", sostuvo García.
En estos casos, la víctima es observada para saber si tiene tarjeta de crédito con fondos altos, como las "tarjetas doradas".
DESTRUCCION DEL CAJERO
Otra modalidad que se está dando ya no es contra el usuario, sino que llega un delincuente al cajero automático y empieza a destruirlo, mediante la introducción de palancas, para tratar de llegar al dinero.
"Pero esto es muy difícil, afortunadamente no es común en nuestro país", destacó García.
DESCUIDO
Hay otros casos donde en comercios se han presentado tarjetas robadas que no son verificadas por los vendedores, y se hacen todo tipo de compras, perdiendo los dueños del documento sumas desde cuatro mil a siete mil dólares.
"En este caso el comercio es negligente y no tiene cuidado; solamente por hacer la venta, acepta la tarjeta, sin verificar la cédula del portador", puntualizó García.
Destacó que el usuario tiene la disponibilidad, las 24 horas del día, de informar que la tarjeta se ha perdido o ha sido robada.
Si se hace rápidamente, cualquier facturación después de avisar la pérdida o robo de la tarjeta, no carga la cuenta a la tarjeta, subrayó el asesor de la ABP.
RECOMENDACIONES
García recomendó que si la tarjeta se queda trabada, no debe intentar sacarla, sino reportarla, y no hablar con desconocidos.
En este caso, las personas también pueden fijarse bien en la ranura y percatarse si está la goma colocada por los delincuentes; de esta forma confirmarán si están tratando de estafarlas. A veces la ranura es pintada y le ponen un marcador negro, para que no se note.
Otra recomendación es que si se va a viajar, se debe desactivar la tarjeta de crédito, para evitar el "juega vivo" de familiares y hasta de las empleadas, que sin escrúpulos, pueden retirar sumas pequeñas para cualquier necesidad.
De igual forma, cuando la personas va a salir a una actividad nocturna, no debe llevar más de una tarjeta, y con la que se quede, debe ser la de menor índice de efectivo.
Las personas deben utilizar los cajeros automáticos que estén bien iluminados y con buena vigilancia.
García manifestó que independientemente de estos delitos, el capital por tarjetas a nivel mundial es multimillonario, y los robos sólo representan un 1 % sobre el comportamiento global.
¡CUIDADO AL COMPRAR UN AUTO!
En la PTJ existen cientos de denuncias relacionadas con estafas cometidas contra compradores de buena fe que buscaban financiamiento para comprar un auto y al final terminaron sin dinero y sin carro.
Según las denuncias recabadas por la PTJ, existe una compañía denominada Autofin Internacional que publica en los diarios locales clasificados con supuestas facilidades para la adquisición de un vehículo, entre las que se incluyen que no se necesita fiador y las personas se acercan a la empresa para una entrevista en donde se le señala que debe abonar cierta cantidad de dinero.
Generalmente, las personas entregan el abono y se les entrega un recibo. Luego de cierto tiempo, el comprador es llamado para participar en una subasta de autos, pero al momento de efectuarse la puja y repuja por los autos aparece otro supuesto comprador y ofrece adquirir todo el lote de carros ofreciendo una fuerte suma de dinero.
Luego de la subasta, a las víctimas no se les devuelve el dinero y no se les informa de un nuevo evento para adquirir su vehículo, por lo que dan por perdido su dinero. A la fecha, la PTJ ha recibido una gran cantidad de denuncias de personas afectadas.
Las pesquisas indican que este tipo de negocios continúa operando, a pesar de la gran cantidad de denuncias presentadas y a que muchas personas invierten gran parte de sus ahorros para adquirir un auto.
LA CADENA, OTRA MODALIDAD
Otra modalidad para despojar a los incautos de su dinero son las denominadas cadenas. En este tipo de estafa, se solicita el depósito de cierta cantidad de dinero o la compra de ciertas libretas con determinado valor, y se establece que la inversión aumentará si se recluta a dos o tres personas más, que realicen un depósito similar.
En uno de los casos las libretas provenían de los Estados Unidos y las ganancias en base el reclutamiento de otras personas, debería ser reembolsado a los inversionistas en un período no mayor de seis meses.
Trascendió que existían libretas de B/.300, B/.500 y B/.700, que podían ser adquiridas dependiendo del poder adquisitivo de las personas y que las ganancias estaban en relación directa con el costo de las citadas libretas.
Incluso, la red que facilitaba las libretas tenía una oficina, ubicada en el área bancaria, en donde se podía hacer efectivo el cobro de las ganancias, pero la citada oficina desapareció cuando el número de supuestos asociados alcanzó ciertas cifras.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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