Pero sus demás pertenencias no corrieron con la misma suerte.
Ella y los otros afectados se resisten a creer que las aguas se llevaron el esfuerzo de todas sus vidas.
La tarde del pasado martes, por primera vez, López pudo entrar a su residencia que fue sepultada por un gran lago de aguas pluviales, sanitarias y desperdicios.
"Me desesperó ver las bolsas de mis hijos llenas de lodo", contó con la voz entrecortada.
En las paredes, su esposo, regaba agua con una manguera para limpiar el lodo, pero el fuerte olor de los excrementos no lo dejaba continuar.
Las paredes de la casa A-33, donde compartió momentos felices con sus dos hijos de 10 y 6 años, hoy amenazan con caerse.
Durante la semana que la residencia inundada las aguas dañaron la estructura.
Ahora López se pregunta: ¿qué será de mi vida?
Hoy en la mañana se definirá la situación en una reunión.
Mientras tanto sus hijos, que estudian en la Escuela República de Italia, tienen esperanzas de mejores días.
Esta familia se ha quedado en casa de los suegros.
Por su parte, la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, señaló que hoy le entregan el informe técnico del área, luego de bajadas las aguas, y ahora tomarán una decisión. Lo que se determinará es lo que se hará con las familias.
En tanto, el ministro de Obras Públicas (MOP), Benjamín Colamarco, indicó que para drenar las aguas obstruidas se tuvo que usar una cámara submarina, equipo y funcionarios.
Durante un recorrido por el área los fuertes olores a excrementos se hacen sentir y los mosquitos están por todos lados.