Nación

La vida después de un infarto


Más de siete millones de personas mueren cada año por infartos agudos al miocardio y las cifras van en aumento. Fue esta razón suficiente para generar una alerta en la comunidad médica.
Se requería una investigación realmente abarcadora, "como no se había hecho antes", dijo el cardiólogo Javier Alcedo. Así nació el Estudio Valiant en Estados Unidos.
Con él se probó que el fármaco llamado Valsartan (nombre genérico) y cuya denominación comercial en Panamá es Diovan "puede potencialmente salvar vidas a los que han padecido un infarto al miocardio", según consta en los resultados de la investigación, los cuales serán presentados hoy en nuestro país, donde ya se aplica el medicamento hace unos cinco años.
Un informe preparado por los especialistas de la División de Cardiología de la Universidad norteamericana de Duke, que realizó el estudio, señala que en Estados Unidos un millón y medio de personas padece esta afección anualmente y de éstos la mitad muere en las primeras dos horas del evento.
Peor aún, una de cada tres personas fallece en el lapso de un año después de su primer infarto agudo al miocardio reconocido. Contrario a lo que se cree la edad es cada vez menos determinante. La experiencia del galeno en Panamá lo ha llevado a encontrarse con pacientes de 25 años aquejados por un infarto.
Nuestro país carece de registros precisos, pero Alcedo considera que alrededor de un 30% de los pacientes que se atienden al año en su consultorio han padecido este mal.
Esta vez se involucró a 14 mil 703 pacientes de 24 ciudades de Centro y Sudamérica, con un riesgo elevado de muerte después de un ataque cardíaco "lo que lo hace diferente al resto de trabajos en esta materia", reiteró.
El estudio ha dotado al médico de una herramienta útil en pacientes que "a pesar de haber sido manejados para la presión, sufren un infarto. Se evitarán ahora complicaciones futuras". Las investigaciones se iniciaron en 1998 y concluyeron en el 2001.
Este es el mayor análisis a largo plazo efectuado a los sobrevivientes de un infarto, subrayan los resultados. Un infarto agudo al miocardio ocurre cuando el corazón recibe cantidades inadecuadas de sangre debido a la obstrucción de las arterias (arterioesclerosis) u otras razones. Dependiendo de cuánto tiempo se interrumpa el suministro de sangre, el daño al corazón puede causar la muerte o producir efectos discapacitantes.
Domingo Romero sabe bien de qué se trata. El deporte y las exigencias de su profesión como fotógrafo no le daban tregua, sin embargo, reconoce que el gusto "por las frituras" elevó su colesterol. A sus 51 años, fue inevitable: le sobrevino un infarto.
"La grasa acumulada me obstruyó la vena", señala. Aquel día sintió como una "picazón en el pecho", pero no perdió el conocimiento. Desde allí su dieta cambió drásticamente. Por fortuna Romero aprendió pronto la lección y se adentró en mejores estilos de vida, como precisó a El Panamá América.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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