¿Quién lo diría? La mayor cantidad de accidentes fatales se producen mientras los conductores transitan en rectas y no en curvas.
Pero... ¿qué tienen estas rectas que las hacen peligrosas? El ingeniero en transporte y experto en seguridad vial Augusto Curiel comentó que hay carreteras, sobre todo hacia el interior, que por su peculiaridad de ser amplias, a la gente le provoca correr y se engaña, porque piensa que tiene toda la visibilidad.
“Lo que no saben es que con el exceso de velocidad, por cada kilómetro por hora que aumentan, les cuesta de 100 a 200 metros detener el vehículo”, expresó.
A lo largo del país hay identificadas más de 10 carreteras y avenidas en las que por lo general ocurren más accidentes con víctimas fatales, siendo algunas de estas la carretera Panamericana, la vía Boyd Roosevelt y la autopista Arraiján-La Chorrera (ver ilustración).
Otros tramos peligrosos son la entrada de Howard-Loma Cová, La Chorrera-Chame, la vía que abarca desde el hotel Riande Continental hasta la 24 de Diciembre, 24 de Diciembre-Chepo, Chame-Coclé y Antón-El Roble de Aguadulce. Solo de Chame a Coclé lo que más se reporta son muertes por atropellos. Las Guías de San Carlos es uno de los puntos que más vidas han cobrado.
Panamá, Chiriquí, Colón y Coclé son las provincias en las que se han reportado más accidentes de tránsito fatales. No escapa de esta lista La Chorrera.
Hace un año, Patricia Cortés quedó atrapada una hora en su carro, por una colisión, en la Cincuentenario, frente al Tigre Verde.
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El trauma psicológico que le quedó le impide sentirse segura en cualquier auto. Dejó de manejar. Se lesiónó las piernas, aún se recupera, y está imposibilitada de realizar casi todas sus actividades.
El exceso de velocidad y la distracción, consideró Patricia, fueron las causantes de este accidente, que afortunadamente no tuvo un final fatal.
Uno de los motivos que dio la mayor Johana Ureña, de la Dirección de Operaciones del Tránsito (DOT) de la Policía Nacional, por los que se producen estos accidentes en calles con rectas es que generalmente el conductor va con la ventana cerrada y no se da cuenta de la velocidad a la que va, y pierde el control. Ureña indicó que, a pesar de los reductores de velocidad y de que en algunos puntos -sobre todo en las carreteras- tienen unidades con radares, las personas no hacen caso a las medidas preventivas. Por lo general, los conductores van arriba de 120 o 140 kilómetros por hora, mediciones que han sido captadas por los radares. Se ha comprobado que la mayor incidencia de accidentes está relacionada con el exceso de velocidad y la ingesta de bebidas alcohólicas.