El legislador Elías Castillo, miembro del Partido Revolucionario Democrático (PRD) propuso ante el pleno de la Asamblea Legislativa un anteproyecto de ley para incrementar a doce años de prisión la pena para quienes incurran en la violación carnal de menores de doce años de edad, ancianos o personas con discapacidad.
Castillo, al momento de sustentar su propuesta afirmó que usualmente se critica al menor cuando incurre en actos delictivos, pero consideró que también sería justo aplicar con mayor severidad y eficacia, la ley que protege al menor de edad que es víctima de actos de violencia como la violación carnal.
Indicó que en los casos de violación se debe considerar como un agravante el hecho de que la víctima de la violencia sexual sea una persona que no esté en capacidad de defenderse como sería el caso de un niño, un anciano de más de 62 años de edad o una pesona discapacitada.
Actualmente el Código Penal, en su artículo 216, dispone que la pena de prisión para quien incurra en esta falta será de tres a diez años. Castillo en el mismo anteproyecto de ley propone que se fije una pena de doce a veinte años para las personas que incurran en homicidio simple para los casos que se trate también de menores de doce años de edad, cuando sea un anciano mayor de 62 años o una persona con discapacidad.
El mismo anteproyecto de ley, presentado a consideración de la Asamblea Legislativa propone adicionar un literal nuevo al artículo 184 del Código Penal a fin de fijar una pena de cuatro a seis años de prisión cuando se registre un hurto en escuelas o edificios destinados a la enseñanza pública, iglesias o centros de salud.
El legislador Castillo aseguró que ha recibido múltiples quejas de residentes de las comunidades que representan, quienes se ven afectados por los constantes hurtos y actos de vandalismo de que son objeto las escuelas, iglesias, centros de salud y otros de servicio a las comunidades, razón por la cual considera oportuno establecer una sanción adicional cuando estos delitos se cometan contra estas instalaciones de un servicio social.
Solamente a medias. Usted sabe que yo libré una batalla, y muy dura, y Ecuador la libró ante la OMC. Se supone que la OMC es el gran organismo del comercio mundial al cual fuimos invitados para ser participantes. En el mundo no existe comercio libre; a duras penas existe un comercio justo.
Las grandes potencias económicas siguen dictando sus condiciones. Circunstancias incluso, como estas dolorosas, del terrorismo fundamentalista, en la lucha contra el que estamos todos comprometidos, han motivado que las naciones del norte se unan más firmemente.
No quiero entrar a discurrir sobre lo que nos espera en las próximas semanas, pero vamos a hablar en Nueva York en los próximos días con los Estados Unidos, tenemos una reunión en la que vamos a tratar temas bilaterales los países andinos con el Departamento de Estado con el Grupo de Río con el secretario Powell, con el objeto de tratar de establecer una relación hemisférica más fuerte.
Esta bien, es saludable y es históricamente conveniente que alianza de Norteamérica con los países europeos exista. Pero sería también muy importante para los Estados Unidos que tengan una alianza hemisférica, que parta de una agenda proactiva que mire América Latina como un amigo natural, como una aliado natural.
222Hoy no es buscan los negocios grandes de millones de dólares, sino es tener la capacidad productiva, señaló el canciller ecuatoriano Heinz Moeller.
Una agenda que pase más allá de México, que vaya hacia los países andinos y avance hasta la tierra del fuego, eso no lo vemos con claridad todavía.
México se ha desafiliado del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), con un canciller brillante como Jorge Castañeda, planteando de que ya es una concepción estratégica obsoleta, que hay que replantear ese tipo de alianzas. ¿Ha considerado la Cancillería ecuatoriana alguna posibilidad de reformular su afiliación al TIAR?
Nosotros hemos estado a la expectativa de la iniciativa mexicana que fue expuesta en el marco de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos que realizamos a fines de septiembre en Washington; sin embargo, no hay concreción respecto a este planteamiento.
Creemos evidentemente que en términos de seguridad debemos afinar y fortalecer, tanto a lo interno de nuestros países, como regionalmente, nuestra comunicación. Los ecuatorianos creemos firmemente en el principio de no intervención, miramos con enorme preocupación y solidaridad la violencia en Colombia, que nos preocupa enormemente.
Ecuador es un país expuesto en su frontera norte, 642 kilómetros que van de la costa, pasando por los Andes hacia la zona oriental.
Esto nos preocupa, e implica que más allá de la adhesión, mientras este vigente el TIAR, debemos analizar alternativas. Posiblemente en Nueva York se nos vayan a plantear algunas de ellas, ojalá que vayan en la dirección de que la alianza hemisférica tenga como objetivo fundamental la lucha contra la pobreza. La lucha contra el terrorismo es una necesidad coyuntural, pero no puede agotar la agenda.
La lucha contra la pobreza, contra el subdesarrollo que parte de que se abran los mercados, acá qué es lo que nos ha sucedido, que los países desarrollados no solamente están poniendo restricciones en vez de apertura, al tráfico de bienes y personas.
Me ha llegado, y a muchos panameños, la buena nueva de que usted estaría considerando una candidatura presidencial.
El 20 de agosto se cerraron las inscripciones presidenciales en el Ecuador. Sí es cierto que fuí invitado a serlo por algunos respetables partidos políticos consideré la candidatura presidencial. Sin embargo, surgió más de una candidatura oficial en partidos que pertenecen a la tendencia en la que yo he militado por muchos años y eso me condujo a una reflexión: en el Ecuador en este momento hay 13 candidatos a la Presidencia de la República.
Tenemos un sistema que en lo constitucional administrativo es perverso. Los diputados se eligen en una vuelta y los presidentes en una segunda vuelta electoral.
Es casi imposible llegar con una mayoría propia al Congreso. El país es enormemente difícil de gobernar. He ocupado, y lo digo con toda modestia, pero con enorme gratitud hacia el pueblo ecuatoriano, múltiples funciones, creo que me merezco y mi familia, un reposo.