El magistrado suplente del Tribunal de Familia, Ramón Alemán, afirmó ayer que desde febrero todas las actuaciones en materia de jurisdicción penal de menores que se están realizando en el país son ilegales y recomendó a los legisladores que en vez de estar atacando a los adolescentes, que inviertan su plata en mejorar la educación y proporcionar lugares sanos de distracción.
"Los menores de edad no son el problema, son los adultos que están cometiendo robos y fechorías; dejémonos de hipocresía y de estar atacando a los menores", subrayó Alemán.
Indicó que en febrero se debió poner en ejecución la Ley No. 40 de 1999 sobre "Régimen Especial de Responsabilidad Penal para la Adolescencia", sin embargo, no se ha aplicado por falta de presupuesto.
"Es urgente que esta ley se aplique, el problema radica en que forma parte de una coyuntura política, ya que se ratificó en los últimos meses del pasado gobierno y ahora el actual tampoco se ha interesado", acotó.
Subrayó que los legisladores en vez de estar creando leyes para castigar a los menores deben preocuparse porque exista un mejor sistema educativo y parques donde los jóvenes se puedan divertir sanamente.
"Que se castiguen ellos y los adultos que no cumplen la ley. Aquí es fácil decir que vamos a poner leyes más fuertes, pero qué hacemos metiendo preso a los jóvenes de 16 años si cuando salen a los 35 años son peores", apuntó Alemán.
Explicó que los menores que cometen delitos no representan ni el 3% de la población delictiva, no obstante, hay muchos adultos que han matado y delincuentes de cuello blanco que han robado sumas millonarias pero están libres.
"Por qué si quieren castigar a los menores como adultos no se les brinda licencia, cédula y se les permite casarse; porque son personas en formación, entonces no pueden ser adultos para unas cosas y menores para otras", dijo el también directivo de Casa Esperanza.
A juicio de Alemán, el problema de la niñez y juventud panameñas radica en que sólo el 20% de los menores vive en hogares constituidos por su madre y padre, y sólo pocos reciben valores y principios adecuados.
Manifestó que el problema principal es la educación, porque lo más difícil en el mundo es prepararnos para ser madre y padre, y pocos se preocupan por recibir esta preparación y orientación.