Nación

Lluvias dejan tres perdidos y unos 1,400 damnificados


Tres desaparecidos en Bocas del Toro y más de mil 400 personas damnificadas en la Costa Abajo de Colón y el distrito de Capira dejaron las lluvias que por más de 24 horas afectaron el fin de semana diversas partes del país.
Los desaparecidos son un hombre mayor de edad y dos jovencitas menores, que se internaron en las aguas del río Changuinola en un bote con motor fuera de borda junto a otras 12 personas.
Se conoció que los desaparecidos regresaban de una fiesta del sector conocido como Corriente Grande, pero desafortunadamente un fuerte oleaje, producto de la crecida del río, hundió el bote, por lo que la mayoría de sus ocupantes cayeron al agua.
En tanto, el director del Sistema Nacional de Protección Civil, Arturo Alvarado, detalló que unas 60 comunidades, tanto en Colón como en Capira, fueron afectadas y algunas viviendas se vieron cubiertas totalmente por el agua, lo que motivó que la población se refugiara en lugares más altos.
Las zonas más afectadas en Colón fueron las comunidades de María Chiquita, Río Indio, Santa María de Belén, Congo y un tramo de la carretera Transístmica entre Sabanitas y Cativá.
En la ciudad de Colón, unas cinco familias del edificio condenado 7019 de la calle 2 Central resultaron afectadas con el mal tiempo, debido a la voladura de los techos y el peligro de que la vieja estructura se desplomara.
Mientras que en Capira se afectó con mayor fuerza el área de Cirí de Los Sotos, en donde sus moradores perdieron todas sus pertenencias y tuvieron que dormir en la escuela. Las inundaciones provocaron la interrupción del servicio de agua y electricidad en Colón y mantienen aún incomunicadas a algunas comunidades.
Señala que el nivel de especificidad que se quiere lograr y el uso que se prevé que se le darán a los resultados dependerá de la escogencia de la muestra para la aplicación de la prueba.
Arregui apunta que en muchos países de la región no se le ha dado suficiente consideración a la definición de qué tipo de uso se le va dar a la información que arrojen las pruebas.
Lo anterior ha provocado que se utilicen los resultados de las pruebas nacionales para llegar a conclusiones erradas sobre la calidad de la educación en un país determinado, apunta.
"Entonces si no se piensa bien como se van a usar los resultados de la prueba y qué tipo de uso se le va dar a los datos, corremos ese peligro y eso es lo que ha pasado en toda América Latina", advierte la experta.
Por su parte, Guillermo Ferrer destaca que el uso que se le vaya a dar a los resultados de las pruebas es de suma importancia porque será trascendental para la toma de decisiones políticas al momento de asignar los recursos en las áreas donde se detectan deficiencias.
Ferrer explica que al detectarse las variables que más influyen en el rendimiento de los estudiantes, las autoridades pueden dirigir más recursos y objetivos hacia allá para subsanar la anomalía, por lo que allí radica la importancia del uso que se le dé a los resultados.
Por su lado, Arregui sostiene que si se quiere determinar qué factores escolares son los que dan lugar a mejores aprendizajes, se debe elaborar un cuestionario que permita recoger mucha información de tipo escolar.
Destaca que la limitante en este aspecto es que mediante un cuestionario es difícil recoger información escolar, que más bien podría tomarse mediante la observación.
Señala que como es difícil de recoger ese tipo de información se acaba teniendo pruebas cuyos resultados concluyen que el factor más importante es el socioeconómico y el "sistema educativo se lava las manos" de toda responsabilidad por la calidad del sistema.
Según Ferrer las pruebas nacionales dan una idea de cómo anda el sistema educativo. Indica que el problema es que una prueba aplicada una vez en el tiempo no es suficiente para analizar todos los componentes del sistema y por otro lado, se corre el riesgo de responsabilizar al sistema hoy cuando en realidad es una suma de responsabilidades de muchos años.
Destaca que es muy complejo utilizar un solo instrumento de evaluación para hacer diferencias tan globales con respecto a un sistema que es muy complejo.
En tanto, Arregui apunta que si se trata de medir la calidad del sistema y hay que usar una sola prueba, hay que tomar en cuenta el objetivo más importante, que sería la calidad del aprendizaje.
Comenta que al principio las pruebas no van a ser tan buenas y se corre el riesgo de llegar a conclusiones muy genéricas, pero que hay que tomar en consideración.
Arregui señala que una sola prueba no se puede tomar como referencia para medir el termómetro del sistema, por lo que se deben aplicar varias hasta que la misma sea aceptada por todos los componentes del sistema y tenga legitimización.
Lenguas y Matemáticas, en primer orden y Ciencias Naturales y Cívica son las materias que más se toman en cuenta para la aplicación de las pruebas nacionales, destacó Ferrer.
Explicó que Matemáticas y Lenguas son consideras como materias pilares del desarrollo cognitivo, por lo que suelen ser las favoritas en las pruebas, pero no son las únicas que se incluyen.
Comentó que en algunos países se aplican todos los años pruebas y en otros se hacen cada año porque son requisito básico para la graduación de los alumnos o para la promoción de un año a otro.
En la mayoría de países de América Latina la educación está determinada por ciclos ya que cada tres grados representan un ciclo. De acuerdo con Ferrer lo recomendable es que al termino de cada ciclo, o sea, cada tres años, se deben aplicar pruebas nacionales para medir el rendimiento del aprendizaje de los alumnos.
No obstante, Arregui comenta que aplicar la prueba cada año tiene sus contras porque cada año el sistema no cambia dramáticamente y se puede dedicar mucho tiempo a una tarea cuyos cambios no se perciben.
Ferrer destaca que en muchos países de la región se empezó con mucho ímpetu haciendo pruebas nacionales todos los años y rápidamente se dieron cuenta que estaban saturados de información y nunca tenían tiempo para analizar los datos y mucho menos para tomar medidas al respecto.
Arregui sostiene que los docentes como parte del sistema deben ser evaluados en conjunto, pero sin antes haber tenido la aceptación de ellos porque sería un camino fraguado de errores.
Destaca que la evaluación a los docentes debe discutirse con esos grupos y construirla con su participación hasta que ellos mismos reconozcan que es un mecanismo importante.
Señala que cuando se detecta un docente con deficiencias hay que averiguar si es responsabilidad individual del educador o del sistema que permitió que esa persona entrara a enseñar y se mantuviera enseñando cuando no estaba capacitado para ello y tampoco se le han dado los recursos para subsanar sus deficiencias pedagógicas.
Critica que en la mayoría de los países de América Latina el sistema no permite la salida de un educador con reiteradas demostraciones de deficiencias pedagógicas, situación que debe ser corregida.
Por su lado, Ferrer aporta que existen algunas escuelas cuyos directores crean un ambiente de competitividad aplicando pruebas censales entre los educadores sin poner en juego la estabilidad del docente. En estos casos, comenta, el mismo maestro se cambia de escuela en caso de que no logre los requisitos mínimos.
Los gremios docentes apoyan la creación de un sistema de evaluación para la educación nacional, siempre y cuando, ese instrumento no se utilice para intimidar ni poner en juego la estabilidad de los maestros y profesores, advirtió el dirigente magisterial Luis López.
López destaca que apoyan un sistema evaluativo que incluya desde el Ministro de Educación, supervisores, estudiantes y hasta a los docentes, pero que sea basado en aplicaciones científicas y pedagógicas.
Destaca que un sistema de evaluación tendrá el respaldo de los gremios si su único fin es que los resultados se utilicen para mejorar la calidad de la educación y no para perseguir ni intimar a ninguno de los grupos que componen el sector educativo nacional.
Según el dirigente en otros países se ha aplicado un sistema de evaluación, pero se ha utilizado para poner en peligro la estabilidad de miles de educadores. Reconoció que en Panamá el sistema no se evalúa desde hace muchos años y que los únicos que son evaluados son los educadores.
López denuncia que la actual evaluación que se le aplica a los docentes panameños es anacrónica y la misma debe ser cambiada para un mejor rendimiento del sistema educativo, además que destaca que la evaluación debe ser extensiva también a las escuelas privadas panameñas, que son parte del sistema.
Advierte que los educadores reclaman la participación en cualquier aprobación de ley, decreto o resuelto que cree un sistema nacional de evaluación porque así quedó determinado en el Diálogo por la Transformación Integral del Sistema Educativo.
Los costos de la prueba para medir el rendimiento del sistema depende del tamaño del país, señala Ferrer, además de que hay que agregar los gastos de equipos tecnológicos, y el viaje de los encuestadores al interior del país, así como la impresión de las pruebas y su diseño.
Destaca que muchos países logran ahorrar costos en este sentido porque tienen personal permanente para aplicar las pruebas y no requieren el nombramiento de nuevas personas para esa tarea.
En Panamá se requeriría menos del uno por ciento del presupuesto del Ministerio de Educación para los costos de las pruebas debido a que parte de los gastos ya están cubierto por el mismo sistema como educadores, supervisores, locales, etcétera.
Es la pregunta del millón, comenta Arregui ya que existen en el hemisferio ministerios de Educación que aplican las pruebas y nadie duda de los resultados divulgados por el alto nivel de confiabilidad que tienen en la población.
No obstante, señala que en otras naciones para evitar acusaciones de manipulación de los resultados se ha adoptado por contratar agencias o instituciones independientes.
Arregui lamenta que a pesar de que una entidad independiente aplique las pruebas el Estado, a través del Ministerio de Educación, se guarda el derecho de no revelar los datos o interrumpe el financiamiento económico a la entidad contratada, lo que hace morir el proyecto.
Para Arregui lo más importante de contar con una evaluación del sistema es que obliga a definir prioridades para mejorar el aprendizaje y se envía un mensaje positivo a la población de que se está valorando a la educación.
En segundo lugar, se desarrolla una actitud científica hacia el quehacer educativo, sin cuestiones de ideología y de marcos teóricos, sino saber qué funciona y qué no funciona y tener alguna medida objetiva para tomar correctivos, explicó.
Denunció que en muchos países se cambia de curriculum cada año, se modifican las políticas y prioridades, pero nunca se tiene una evidencia sólida de cómo eso afectó el aprendizaje, que es el fondo lo que debería interesar.
El hacer pruebas te da la posibilidad de tener una medida de aprendizaje concreta, además despierta el espíritu evaluativo y permite hacer las adecuaciones y modificaciones al sistema educativo en base a información confirmada.


fecha edicion
old id
106623
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América