Cáncer, una palabra que el sólo escucharla es capaz de despertar los más intrínseco temores, debido a que la gran mayoría de personas guardan algún recuerdo o experiencia de esta enfermedad, ya sea por haberla padecido algún familiar, conocido o en el peor de los casos, usted mismo.
Los adelantos médicos son capaces hoy en día de brindar una solución a muchos pacientes con cáncer, alivio que en sumo grado puede hasta salvarle la vida, no desechando con ello el terror que inspira el padecimiento de este mal.
Cáncer, una enfermedad que por muchos años fue sinónimo de muerte, no ha discriminado a la niñez, lo que ha de suponer el sufrimiento que ello conlleva no sólo para la criatura que lo padece, sino también para sus familiares.
Panamá no es una excepción a la regla, y tal como lo señala Leslie Ducruet, directora ejecutiva de la Fundación de Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer, organismo creado con la finalidad de brindar asistencia a los infantes que padecen la enfermedad, el número de menores a los que se les diagnostica algún tipo de mal asociado a la enfermedad, está aumentando.
En ese sentido, informa que ello puede ser por el aumento poblacional o simplemente porque ahora más padres les realizan las pruebas médicas a sus hijos. El tipo de cáncer más común entre los infantes es la leucemia, que representa una tercera parte de las enfermedades malignas de la infancia, al igual que los linfomas y los tumores del sistema nervioso central.
La leucemia es una afección que se inicia en la médula ósea, uno de los tejidos encargados de fabricar sangre. Al estar invadida la médula por células anormales, no produce suficientes glóbulos blancos que eliminen las infecciones, ni suficientes glóbulos rojos que transporten oxígeno por el organismo.
Se puede manifestar en forma aguda, que es cuando la enfermedad se desarrolla rápidamente y la esperanza de vida del paciente es menor sin un tratamiento; y la crónica, que se desarrolla lentamente, pero paradójicamente, la esperanza de vida a pesar de un tratamiento adecuado, es menor al cinco por ciento en el infante de sexo femenino.
El detectar esta terrible enfermedad en forma oportuna, que es los que hace la diferencia entre la vida y la muerte del niño, ha sido el objetivo fundamental de la Fundación de Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer.
UN RELATO INTERESANTE
La idea de crear la Fundación de Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer tiene sus orígenes hace más de siete años cuando Leslie Ducruet, creadora del organismo, vivió una de las experiencias más aterradoras de su vida cuando a su pequeña hija se le diagnosticó leucemia.
Según narra y cosa extraña de esta enfermedad, durante los tratamientos de quimioterapia que recibió la pequeña Gill, no presentó los síntomas característicos de ésta, como vómitos, caída de cabello y náuseas, entre otros malestares.
Para Leslie, ese bienestar, al igual que la rápida mejora que tuvo su hija, fue un indicativo de la presencia de "esa fuerza divina" que la ayudó a sobrellevar la situación y a plantearse luego de otras experiencias, el objetivo de trabajar por los niños que al igual que Gill, hoy atraviesan por el mismo problema.
Fue así, y luego de dos años de continuas consultas y reuniones con padres de niños con la enfermedad, que se creó la Fundación de Amigos del Niños con Leucemia y Cáncer, en un principio con el objetivo fundamental de ilustrar a la comunidad panameña sobre este terrible padecimiento.
OBJETIVOS DE LA FUNDACION
Posteriormente, indica Ducruet, se procedió a concienciar a la población sobre la importancia de la detección temprana de la enfermedad para su posterior tratamiento. "Vimos la importancia de orientar a los padres de familia sobre la importancia de hacerles los exámenes a los niños de edades entre los tres y siete año", sostuvo la entrevistada.
Asegura que esto ha permitido duplicar el número de diagnósticos de niños con leucemia y cáncer, lo que permitirá brindarles el tratamiento oportuno, que en el 80 por ciento de los casos, garantizará salvar la vida de estos pequeños, particularidad que no se observa en los adultos.
Esta campaña de concienciación se ha realizado a través de las escuelas, observándose en un inicio, la acción inmediata de los padres debido a la preocupación generada. Estos niveles de consultas médicas realizadas a los infantes, han disminuido, en los últimos meses, razón por la cual la Fundación hace un llamado a la ciudadanía para que no descuide este aspecto tan importante de la salud en la etapa temprana.
El organismo pronto incursionó en otro campo además del preventivo, y fue así como se lanzó a las calles a solicitar el apoyo ciudadanos para ayudar a instituciones como el Hospital del Niño, donde son atendidos gran parte de los pequeños que padecen de la enfermedad y que en su mayoría provienen de hogares humildes, muchos de ellos en apartadas regiones del interior del país.
La ayuda derivada de la colaboración ciudadana ha servido para equipar el banco de medicamentos creado por la organización, mismo que ha permitido que personas de escasos recursos reciban los tratamientos.
La compra de estos medicamentos, explica Ducruet, es muy onerosa en algunos casos debido a que no se encuentran en el país, por lo que hay que importarlos del extranjero a muy altos costos, aún así se garantiza que los niños que atienden la Fundación y que en general son pacientes no asegurados, puedan recibir el tratamiento.
Otro programa que desarrolla la Fundación es el de asistencia monetaria para el transporte, brindada a los padres de niños con leucemia y que además se acompaña del albergue temporal para aquellas familias (el niño enfermo y un pariente) que deben trasladarse a la ciudad capital a recibir el tratamiento y no tienen donde quedarse.
"Esto ha permitido que los niños a quienes se les ha diagnosticado la enfermedad y que deben recibir el tratamiento, cuenten con un lugar donde alojarse y con los medios para transportarse, situación que de otra manera les imposibilitaría recibir el tratamiento", explica Ducruet.
El programa, que representa el fuerte de la organización, ha permitido que infantes de regiones remotas que inician el tratamiento ya sea de quimio o radioterapia, no abandonen éstos, como ocurría en el pasado cuando un gran porcentaje no regresaban por carecer de los medios financieros.
"Anteriormente las situaciones que observábamos eran realmente dramáticas, como el alto porcentaje de padres que abandonaban a sus hijos en el Hospital del Niño o de casos de pequeños que nunca regresaban para continuar con el tratamiento, poniendo con ello en riesgo sus propias vidas", detalla.
Hoy Ducruet manifiesta con mucha satisfacción que los índices de pacientes que abandonan los tratamientos se han reducido a cero.
EVELYN, UN CASO MUY ESPECIAL
Evelyn Médica es una niña muy activa, a sus cuatro años es poseedora de una perspicacia e inteligencia que van más allá que las de un niño de su edad y quizás si la observa en la calle o jugando en el parque, jamás imaginaría que esta pequeña le fue diagnosticada la leucemia hace dos años.
La forma como le fue diagnosticada la leucemia a Evelyn es quizás lo que haga más interesante el relato, pues en un principio cuando producto de un desmayó fue trasladada a un hospital en Paso Canoa de donde es residente, se pensó que los múltiples moretones que presentaba en su cuerpo, eran debido a maltrato por parte de su madre.
Por coincidencia y luego de que fue dada de alta de la clínica a la que se le trasladó posterior al desmayo, la niña, que no se recuperaba aún de su palidez, fue avisada por un inspector de saneamiento del Ministerio de Salud, quien al ver su semblante y su vientre abultado, le indicó a la madre que quizás la niña tenía dengue.
Gracias a la diligencia del funcionario de salud, la niña y su madre fueron trasladadas a un centro médico en la ciudad de David en Chiriquí, donde después de efectuársele los exámenes de rigor, se determinó que padecía de leucemia.
Evelyn fue traslada al Hospital del Niño de la ciudad de Panamá donde iniciaron inmediatamente los tratamientos, pero todavía había una situación que la madre no sabía como hacerle frente y era ¿dónde dormir y cómo comer o trasladarse? si no poseía los recursos para hacer frente a estas necesidades.
Así y luego de sugerencia del personal médico del Hospital del Niño, fue como se dio el contacto entre Evelyn, su madre y la Fundación de Amigos del Niños con Leucemia y Cáncer, que surgió como luz en la oscuridad para brindar esa ayuda que tanto necesitó esa humilde familia en los momentos más difíciles de su vida.
Omaira Vega, la madre de Evelyn, explica que en la Fundación se le brindó además de ayuda monetaria y alojamiento, los medicamentos que en forma gratuita consume la niña para su recuperación.
La triste experiencia de Evelyn tuvo un final feliz, ya que además de convertirse durante este año en el símbolo de las campañas de la Fundación, la pequeña ha sido declarada por los médicos de la sala de Hematología del Hospital del Niño, como paciente en remisión, lo que indica que el cáncer prácticamente ha desaparecido y que se mantiene en observación.
Evelyn tuvo mucha ayuda de la providencia, que permitió que en innumerables ocasiones por razones fortuitas se cruzaran en su camino las personas que han contribuido con su mejoramient. Esa suerte, como le llaman algunos, no será igual para todos, por ello la importancia de llevar a los niños de tres a siete años a efectuarse los exámenes hematológicos que sirvan para constatar el estado de salud de los pequeños.
EL VOLUNTARIADO
La Fundación de Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer, cuenta entre sus miembros con un amplio grupo de voluntarios, quienes sin recibir ningún tipo de emolumento, brindan su colaboración a las actividades del organismo.
Este grupo de activistas compuesto por una gran cantidad de niños totalmente saludables, además de voluntariosos, brinda compañía a los pequeños con leucemia y los asisten en los programas de campamento de verano, fiestas de Navidad, Día del Niño, cumpleaños, entre otras actividades.
La Fundación que desea ampliar su albergue, que por ahora tiene capacidad para alojar a cuatro niños con su familiar en forma simultánea, solicita a la ciudadanía en general, toda la colaboración con los distintos programas que desarrolla como son las alcancías, venta de tarjetas de Navidad, el Jamboree y las donaciones particulares.
¡Usted también tiene la oportunidad de ser amigo de los niños con leucemia y cáncer!