Nación

Los usuarios del Oeste no se quejan en vano

No existe una relación proporcional entre el costo del pasaje y el servicio ofrecido.


El usuario del sector Oeste de la provincia de Panamá que menos gasta en pasaje, debe tener a la mano B/.1.25 por día, lo que al mes le representan B/.37.50. El que más gasta requiere de B/.2.55, que al mes suman B/.76.50.
En ambos casos, el costo del pasaje se duplica si se ve en la necesidad de utilizar los denominados taxis pirata, porque no puede contar con el servicio a tiempo y cómodo de un bus del transporte de cualesquiera de las rutas del Oeste.
Esta es la realidad, al menos en lo relativo a su economía, de un residente del sector. Pero no termina aquí.
Si llega tarde, la empresa donde labora le descuenta, según el reglamento interno de cada una, parte de lo que gana en un día de trabajo. Si eso se repite, las sanciones son mayores.
Así, no son sólo las penurias por tener que viajar apretujado, de pie, cansado, con los hijos al hombro o guindando en la puerta del bus lo que tiene que enfrentar cada día, sino también la merma en su presupuesto por situaciones que no puede controlar.
Y ni hablar del estrés que le provoca el temor por la tardanza, el llamado de atención del jefe, el miedo a no llegar a tiempo a recoger sus hijos en una guardería, el susto por no llegar a tiempo a un examen bimestral o semestral, la angustia de llegar tarde a una cita médica, e incluso la desesperación de llegar a la hora requerida al aeropuerto cuando deba viajar.
Eso lo palpó el equipo periodístico de El Panamá América cuando durante la investigación de campo realizada el 8 de octubre, pudo comprobar que los usuarios no se quejan en vano.

La familia Díaz reside en la calle Segunda Transversal de Ciudad de Vacamonte y debe caminar alrededor de 1 kilómetro hasta llegar a la entrada del residencial La Floresta a fin de abordar un “pirata”, porque los buses pasan cada cinco minutos, pero muy llenos y ni siquiera paran.
Para colmo, el servicio que ofrece este transporte alterno ha mermado debido “al hostigamiento que tiene el tránsito”, según el jefe de la familia.
La hija, de cuatro años, cantaba “Los conejitos”, llevando el compás con las palmas, mientras esperaba pacientemente ser transportada y ajena al suplicio de sus progenitores.
Ella, en el medio de su papá y su mamá hace el recorrido hasta La Floresta, medio corriendo y medio caminando, pues debe llegar al COIF del Ministerio de Comercio e Industrias a las 8:00a.m.
El 8 de octubre eran las 7:35 a.m. y aún no habían podido subirse a un bus. Ninguno paraba y la familia se conformaba con mirarlos al pasar.
Los residentes de El Chumical vivían otro tanto. Informaron que demoran entre media y una hora esperando el bus, que pasa siempre lleno. Los estudiantes y trabajadores se levantan a las 4:30 a.m. para poder llegar a tiempo, según un usuario de apellido Guillén.
El estudiante Celso León, por su parte, se levanta a las 5:00 a.m., porque debe entrar a las 7:00a.m. Eran las 6:20 y seguía esperando un transporte. Si hacía trasbordo, debía pagar 0.15 más y su situación económica no se lo permite.
Si a una persona se le pasa el bus de las 5:30 a.m., se le hace imposible abordar uno para llegar a tiempo. Entonces debe caminar alrededor de un kilómetro (parece una procesión) desde El Chumical hasta la entrada de Ciudad Vacamonte para subirse a un bus o a un pirata.
Boris Avila, otro usuario, llevaba 35 minutos esperando su transporte. El Panamá América esperó más de 15 minutos, pero no llegó.
A veces la concesionaria Transporte Vacamonte, S.A. envía tres buses en el lapso de una hora, según informan, aunque no lo hace todos los días.
Situación similar se repite entre los usuarios de El Valle de Arraiján, a unos 500 metros de El Chumical, en la carretera hacia el Puerto de Vacamonte.
“Si quieres llegar temprano, tienes que madrugar para coger el bus como a las seis”, adujo Katia, que ese día había perdido el autobús de esa hora y eran las 6:40 y no lograba subirse a uno. Llegaría tarde, irremediablemente.
Todo depende de la hora en que la persona se levante, que tiene que ser muy temprano para llegar a tiempo al trabajo. “Si hubiera suficientes buses, no importaría ese sacrificio, porque al menos podría viajar sentada”, manifestó. Eso es una utopía porque, al menos el 8 de octubre, los usuarios viajaban estrujados y aferrados a las barras de PVC del techo de los vehículos hasta la capital.
“Todos los días aquí no hay buses y los taxis pirata nos tienen que llevar hasta Panamá”, dice molesto un residente de apellido Vanegas. De vez en cuando los recoge un busito colegial que los transporta a la capital, explicó, pero cuando llega, cual moscas sobre la miel, los usuarios “les caen” para lograr subirse y garantizar su transportación hacia sus lugares de trabajo.

En un bus de la ruta Ciudad del Futuro, los pasajeros se quejaron de lo mismo. Era como ver y escuchar la misma película una y otra y otra vez.
“Es imposible viajar con tanta incomodidad en estos buses, por eso muchas personas hacen un sacrificio y pagan un dólar para viajar en un taxi pirata; va uno más cómodo, con aire acondicionado, y llega más rápido a su destino. Pero cuando no se puede o no se tienen los recursos, uno se ve obligado a pasar estas incomodidades”, decía visiblemente molesta una usuaria que llevaba la mitad de sus glúteos en el asiento y la otra mitad al aire. Cada vez que se bajaba o subía un pasajero, era estrujada y maltratada.

 
La ruta de La Chorrera, una de las más usadas y también la que mejor servicio ofrece a sus usuarios, no escapa a las críticas.
¿Qué es lo que molesta a sus clientes? Aquéllos que fueron consultados por El Panamá América respondieron que las largas esperas en algunas áreas, incluyendo la llegada y salida de la terminal de Albrook, así como el problema para tomar un bus en horas de la noche y también los domingos y días feriados.
Esta ruta ofrece el servicio de lujo, a un costo de B/.1.00 que, pese a que es más caro, es el preferido por los pasajeros, con lo que se demuestra que éstos lo que quieren es viajar cómodamente aunque tengan que pagar más... al menos los que pueden hacerlo.

Las casetas ubicadas a la altura de Loma Cová concentran diariamente más de 10 mil usuarios provenientes de las barriadas 28 de Noviembre, La Cascada, Cristal, Abia Yala, 7 de septiembre, El Tecal, Virgen del Carmen, entre otras localizadas en las áreas revertidas del sur de Arraiján.
Según Manuel de Jesús Ureña, humilde trabajador, “los buses van tan llenos que hay usuarios que viajan guindados, pero se ven obligados a subirse para llegar temprano a la empresa”.
El colmo es que el maltrato a los pasajeros también es otro elemento que se suma al vía crucis de los usuarios, quienes al momento de pedir la parada, reciben las recriminaciones de los conductores que se disgustan porque demoran en llegar a la puerta. ¿Y cómo salir rápido si deben sortear los obstáculos del resto de los pasajeros que viajan de pie en los pasillos estrechos?
Otra de las entrevistadas, Delia Amores, quien labora en una textilería, sostuvo que debe llegar temprano, así que por lo general viaja en los “taxis auxiliares, mal llamados piratas”.
Instó a los transportistas del sector Oeste a aumentar la flota de unidades requerida para mejorar el servicio, aunque se debe ser franco, “sólo en las horas pico, desde la madrugada y en horas de la tarde, es evidente la necesidad de más buses”.
Por su parte, José Carrasco consideró que las rutas de buses del sector Oeste prestan un servicio regular, ya que “en horas de la madrugada, hasta pasada las 7:00 de la mañana, el volumen de personas es masivo, y por la gran demanda, se requiere de más unidades para trasladarse hacia su destino”.
A su juicio, “la solución sería que los transportistas decidan aumentar la flota de unidades en las mañanas”.
Estas son, en términos generales, las quejas de los usuarios, que han sido tantas veces emitidas que por lo pronto en Vacamonte, los transportistas han aumentado la flota de buses en 26 unidades para paliar esta engorrosa situación.
¿Ganarán los clientes de las rutas del Oeste la batalla por un mejor servicio? Amanecerá y veremos.

Esperanza Mena, dirigente de los usuarios de Panamá Oeste, aseguró que el servicio de transporte es pésimo debido a que sólo existe una terminal, cuyos buses no brindan el servicio las 24 horas y además ha ocasionado el incremento del pasaje por el pago de B/.0.05 para abordar los buses, los B/.0.25 para ir al baño y la distancia donde está ubicada, lo que causa desgaste físico, económico y de tiempo.
Denunció que las piqueras del sector Oeste presentan serias deficiencias, a tal punto que en las mañanas los usuarios están en las piqueras y los buses todavía no han llegado, y en las noches, prestan el servicio hasta cierta hora desde las piqueras hacia Panamá.
“Los fines de semana o días feriados muchos buses se van para viajes especiales dejando casi sin servicio a los usuarios”, manifestó Mena.
La dirigente señaló que la mayoría de las piqueras no cuenta con el número de unidades para cubrir la demanda de usuarios, y muchas están en malas condiciones mecánicas.
También indicó que en algunos sectores hace falta el servicio de ruta interna, por ejemplo, en Arraiján existen 14 comunidades sin este servicio.
Los usuarios proponen para solucionar el problema que se aplique el artículo 2 de la Ley 14 de 1993, que establece que en aquellas zonas en las cuales el concesionario no pueda prestar el servicio o el mismo sea deficiente, el Estado asignará otros concesionarios para asegurar el interés público.

 
Algunos de los residentes del Oeste entrevistados por El Panamá América lanzaron ideas al vuelo, que no demostraban más que su preocupación por las tardanzas acumuladas en sus trabajos debido a los tranques y a la falta de buses.
Una de ellas es que los empresarios comenzarían a rechazar trabajadores de ese sector.
Al respecto, tanto el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, José Javier Rivera, como Juan Francisco Kiener, del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP), manifestaron que no existe ninguna medida discriminatoria a la hora de contratar o buscar un personal para una vacante.
Aclaró que a pesar de los tranques o accidentes que a veces se suscitan en el sector Oeste a las horas de mayor tránsito (o sea entre las 6 y 7:30 a.m.), no toman en consideración esto cuando van a contratar el personal.
En cuanto a las tardanzas que se registran por estas circunstancias, ambos señalaron que los empresarios las comprenden porque está fuera del alcance de los trabajadores dar una solución al problema.
Precisó que tampoco les ha pasado por la cabeza mantener un “estereotipo” de que los residentes de esta área siempre llegan tarde a sus trabajos.


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110162
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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