La maestra Vielka Murillo, del primer grado B de la escuela Barriada Kuna, de Cativá en Colón, denunció que se siente amenazada, porque un familiar de uno de sus estudiantes la abofeteó.
Indicó que los niños del salón dejan sus loncheras en el piso y solo trató de poner disciplina para que no jueguen con los alimentos, pero, al parecer, el niño le dijo a su familiar que le habían botado la lonchera a la basura.
Ayer se paralizaron las clases para atender el caso de la docente, quien es apoyada por sus compañeros.