La presidenta Mireya Moscoso se unió a las plegarias que panameños y panameñas "elevan a Dios por el bienestar, la paz y la verdadera unión de nuestro querido pueblo", durante la solemne misa oficiada por el Arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, en la Catedral Metropolitana, con ocasión de la Jornada de Oración por la Patria.
La mandataria, al hacer uso de la palabra luego de la comunión, pidió que la luz del Señor nos ilumine y nos de fortaleza para continuar dando lo mejor de nosotros y que el espíritu de armonía, servicio y amor fraternal se manifieste en nuestras vidas y decisiones, permitiéndonos recorrer este camino, que día a día nos hace crecer como nación.
Hizo un llamado a trabajar en conjunto para evitar desigualdades sociales e injusticias que tanto daño hacen a nuestras familias y que sea a través de una verdadera transformación de nuestras vidas, de trabajo honrado, como logremos ir cambiando la realidad social.
Finalmente "dio gracias a Dios por vivir en un país en democracia, por vivir en un país que está en paz, pero que no permita que personas inescrupulosas, personas que no tienen moral destruyan esa paz en que viven todos los panameños", enfatizó la Jefa del Ejecutivo.
La Jornada de Oración por la Paz, se realiza anualmente, desde 1989, durante el mes de noviembre, promovido por la Comisión Arquidiocesana de Oración, quienes han programado que durante este día, a la misma hora, en todas las diócesis del país se realizara una ceremonia paralela.
La Jornada se inició con una Hora Santa, presidida por el Arzobispo Cedeño, seguida de la Eucaristía, a la que asistieron la presidenta Moscoso, el Presidente de la Asamblea Legislativa, Carlos Alvarado; el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Adán Arnulfo Arjona, Ministros y Viceministros de Estado Así como directores de entidades gubernamentales.
Cabe destacar que las ofrendas fueron portadas por los presidentes de los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como un símbolo de la fraternidad de los mismos en la construcción de un país respetuoso de los mismos y que se encamina, como dijo Monseñor, a celebrar un Centenario de vida independiente, con el reto de trabajar por la unidad de panameños y panameñas.
Durante la homilía el Arzobispo de Panamá, se refirió a la faena política, que pronto se extenderá por todo el país e insistió en la necesidad de respetar profundamente la opinión de las otras personas, "así como es y si vemos los defectos del otro, mirad los nuestros primeros y no convertirnos en jueces de los demás ni pisotear la dignidad de las personas porque piensa de otro modo, ya sea en el aspecto político, social, religioso, cultural etc.".
Enfatizó que Dios está pidiendo el "respeto por la dignidad de la persona humana, el respeto por la vida, como don de Dios, desde su concepción, hasta la muerte natural. La lucha por la salud de la población, enfatizando que esta lucha es de los gobiernos y de los ciudadanos, haciéndose eco del llamado del Ministro de Salud, en eliminar los criaderos de mosquitos, ante una posible epidemia de dengue.
En este año, previo al Centenario, tiene que ser un año de reflexión, sostuvo Monseñor Cedeño. Es un año en que debemos aprender a amarnos, a sentirnos pueblo, nación, comunidad y familia.