Con un enérgico rechazo al uso del mar Caribe para el transporte de desechos tóxicos, la adopción de medidas para la creación de la Zona de Turismo Sustentable del Caribe y un Plan de Acción Adjunto a la Declaración de Santo Domingo, concluyó ayer la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), que por dos días se desarrolló en República Dominicana.
La Cumbre, a la cual acudió el presidente, Ernesto Pérez Balladares, contó con la participación de sus 25 estados integrantes y los tres miembros asociados, y en ella se abordó la necesidad de impulsar el turismo sustentable, como uno de los medios para lograr el desarrollo de la región, comercio, transporte y la adopción de medidas en materia de desastres naturales.
En la Declaración, de 27 puntos, los estados miembros consideran al mar Caribe "como un bien invaluable", por lo que acuerdan dar prioridad especial a su preservación, deploran su degradación ecológica y rechazan su uso continuado "para el transporte de desechos tóxicos, que de alguna manera puedan contribuir a una mayor degradación.
En materia de turismo, la AEC considera que esta actividad es una respuesta a los retos que representa incrementar las tasas de crecimiento del empleo, captación de divisas, la protección del patrimonio y los recursos culturales.
Sobre el particular, y paralelo a la Declaración de Santo Domingo, los jefes de Estado y de Gobierno de la AEC, aprobaron el establecimiento de la Zona de Turismo Sustentable del Caribe, en la cual se deberán desarrollar estrategias y planes de acción que incidan positivamente en el incremento de la demanda de los servicios turísticos en beneficio de la región, así como a crear conciencia de que el turismo sustentable contribuirá al desarrollo de sus pueblos.
Igualmente se acordó la ejecución de un Plan de Acción inmediato, que contiene las acciones identificadas por el Comité Especial, lo que permitirá el establecimiento y desarrollo de la zona en cuestión.
En el aspecto económico los mandatarios reiteran el compromiso de trabajar conjuntamente para la consolidación de un espacio económico ampliado para el comercio y las inversiones, basado en los principios de la Organización Mundial de Comercio y resaltan la importancia de la cooperación internacional para el desarrollo de los países y economías de la región.
La Declaración de Santo Domingo también instruye a las autoridades nacionales encargadas de la prevención, mitigación y preparación para los desastres, a poner en práctica, en el más breve plazo posible, los mecanismos de instrumentación del Acuerdo de Cooperación Regional en Materia de Desastres Naturales, firmado por los ministros de Relaciones Exteriores.
Igualmente, dedica dos de sus 27 puntos al tema de la globalización, de la cual dice, "constituye un reto de grandes proporciones para la región que conlleva riesgo y oportunidades y coincide que ante su acelerado proceso, en multilaterismo es la respuesta indispensable para hacer frente a sus retos y aprovechar sus ventajas".
En cuanto al Plan de Acción Adjunto a la Declaración de Santo Domingo, acordado por la AEC, se establece que consta de 12 secciones y cubre los aspectos de Turismo, Comercio, Transporte, Medio Ambiente, Desastres Naturales, Ciencia y Tecnología, Información y Comunicaciones, Salud, Educación, Fondo Especial y Asuntos Institucionales y Administrativos.
En el área de comercio, el objetivo es liberar el intercambio comercial y promover y facilitar las inversiones, en tanto que, en el transporte, su finalidad es "unir al Caribe por aire y mar" para lo cual los ministros responsables de esa área evaluarán la posibilidad de adoptar una política común de transporte aéreo, impulsar la cooperación funcional entre las líneas aéreas del Caribe e incrementar la eficiencia y reducir costos en el transporte marítimo.