LOS MUERTOS del corregimiento de Puerto Caimito, en La Chorrera reposan en un camposanto descuidado, al que la cercanía al mar no le ha hecho bien.
Precisamente por estar ubicado a más de 300 metros de distancia del Océano Pacífico, este cementerio que es responsabilidad del Municipio de Chorrera, ha tenido que afrontar serios problemas a causa de los "aguajes", según contaron a Panamá América los propios moradores.
La última morada de los lugareños de este pueblo de pescadores está deteriorada y eso es evidente.
Desde que fueron enterrados los primeros muertos en el lugar, los problemas para los moradores de Puerto Caimito comenzaron a aparecer.
Cada vez que sube la marea o viene el aguaje, como ellos le llaman, "los cajones o ataúdes en donde entierran a los muertos comienzan a flotar". El lugar es de arena, la que es removida con la llegada de las mareas altas.
La situación ha provocado desconfianza en los lugareños, quienes manifestaron que "prefieren ser enterrados en otro sitio o creamados" antes de que les den "santa sepultura" en esas inseguras tierras.
Aurora, una de las moradoras del área, recuerda que la última voluntad de su tía fue "no ser enterrada en el cementerio de Puerto Caimito" porque desde pequeña había observado cómo el aguaje arrastraba los cajones de los muertos y ella "no quería correr con la misma suerte".
Según Aurora, sus familiares tuvieron que enterrar a su tía en el Cementerio de Amador.
Donadis Cárdenas, quien tiene más 27 años de vivir cerca del cementerio, cuenta que cada vez que llega el aguaje, el mal olor de los muertos llega hasta las casas, provocando un olor que díficilmente pueden soportar.
Explica Donadis que a raíz del problema se han hecho sepulturas tipo bóvedas, pero todo ha seguido igual porque no las sellan bien, repitiéndose la historia.
Diómedes Cañizalez, representante de Puerto Caimito, explicó que desde el 2001 se han hecho gestiones, en conjunto con el Municipio de La Chorrera, para adquirir un globo de terreno de 5 mil metros cuadrados, los que servirían para buscarle unas nuevas instalaciones al cementerio y crear un cuadro deportivo.
Puerto Caimito es un pueblo de gente trabajadora, que según coincidieron, intentan "limpiar su nombre" de casos como el reciente homicidio en el que se vio involucrado el boxeador Vicente "El Loco" Mosquera.
Panamá América presentará próximamente una serie de reportajes sobre los problemas sociales que confrontan los pescadores de la tierra del reconocido beisbolista Mariano Rivera.
Por la demanda de una plaza para realizar entierros en San Miguelito, se abrió el Cementerio Municipal de Utivé, en marzo de 2003.
En este lugar, a septiembre del presente año, hay 1, 043 tumbas ocupadas, de las que el 80% pertenece al distrito vecino.
De los entierros que se dan en los 11 cementerios de la capital, el 70% corresponde a personas de San Miguelito. Se registran de 20 a 25 entierros diarios.
La precaria condición de los cementerios no es exclusiva del distrito de La Chorrera.
Allá y acá, en San Miguelito, ya no existe un espacio físico para enterrar a los muertos. Los camposantos del centro de la ciudad están saturados.
Ese el caso de los cementerios municipales de Concepción, Pueblo Nuevo, Juan Díaz y Amador.
Los cementerios hace poco fueron divididos por corregimientos y muchos sepelios no se podrán realizar en el mismo sector, porque no hay espacio para un muerto más.
Nilsa de Caballero, del Municipio de Panamá dice que en el 2003 se construyó el cementerio municipal de Utivé, pero que aunque el estudio de mercado apuntaba a 80 años de duración, sólo durará la mitad (40 años).
Pero, no todo queda allí. En el distrito de Panamá hay 11 cementerios y todos han sido auditados.
La morosidad en siete de ellos es alarmante.
Según informes del departamento de Servicios Funerarios, hasta el 31 de agosto de este año, la morosidad en el pago de la tasa de mantenimiento ascendía a B/.373 mil 775 con 95, mientras que al 31 de julio superó B/.375 mil 889 con 10.
En la actualidad la mora en los camposantos capitalinos es de B/.400 mil. Una fosa cuesta B/.48 y se debe pagar B/.10 anuales después de 3 años. En una bóveda se paga B/.135 y después de cuatro años se paga B/.30 anuales. En el cementerio de Juan Díaz una cripta cuesta B/.175.