Tal vez la información más valiosa que revelaron los liberados de las FARC el pasado 2 de julio, entre quienes estaba la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, fue que la multitudinaria marcha contra el secuestro, realizada en febrero, los ayudó a "seguir vivos".
Por eso la repetirán. Será el domingo 20 de julio, día del aniversario de la independencia de Colombia, y se hará para que las más de dos mil 800 personas que todavía están en la selva sepan que no se les olvida.
La marcha no se efectuará sólo en territorio colombiano. Más de 56 ciudades en 25 países alrededor del mundo, se unirán ese día para decir: "¡No más secuestros!".
En Panamá, la marcha partirá del McDonald?s de calle 50, a las 9:30 de la mañana, y tiene como punto final ATLAPA.
Yo marcharé.
Uno de los que se anotó enseguida supo de esta iniciativa, fue Julio Arango Echeverry, un empresario colombiano, quien vive en Panamá desde 1979, y en el 2004 cayó en manos de las FARC.
Todo empezó el miércoles de la Semana Santa de 2004, y terminó 20 meses después, un poco antes de la Navidad del 2005.
Panamá América: ¿Es un simbolismo realizar la marcha en el aniversario de la independencia de Colombia?
Julio Arango. "Yo diría que es una bonita coincidencia. Estamos hablando de libertad, no se le olvide".
P.A. ¿Qué significa la palabra "libertad" para un ex secuestrado?
J.A.. "Es saber valorar los detalles pequeños, y darles importancia a cosas que antes no te llamaban la atención, o que descuidabas, como la familia".
P.A. ¿Este tipo de marchas, o los programas radiales, en realidad ayudan en algo a los secuestrados?
J.A. "Sí. Son el cordón umbilical que lo mantiene a uno con vida. En la selva, lo único que tenemos es la radio, y cuando escuchamos estas muestras de solidaridad, nos damos cuenta de que no nos han dejado solos allá. Ayuda, y mucho".
P.A. ¿La familia también aprende con el secuestrado el valor de la vida; crecen todos?
J.A. "Nos sirvió a todos. Es imposible no crecer con esas experiencias. Más cuando la familia sabe tomar las decisiones correctas y se unen".
P.A. ¿Cómo es la Navidad en la selva?
J.A. "Es un día más. Allá no hay domingos, sábados, días feriados ni nada. Ellos (los jóvenes de la FARC) tienen una instrucción para no mostrar sentimientos. Allá no celebran nada, nada, nada".
P.A. Tenemos entendido que algunos de sus carceleros eran niños. ¿Se puede decir que también son unos rehenes?
J.A. "Sí. Ellos están ahí porque no tienen opción. Si desertan, o si se les descubre alguna duda, son fusilados. No dejan de ser sanguinarios, pero uno llega a entenderlos; es la vida de uno o la de ellos".
P.A. Muchos panameños ven la situación de Colombia y los secuestros como algo ajeno. ¿Qué nos dice para que abramos los ojos y el corazón?
J.A. "Es importante ayudar a las clases más desfavorecidas. Hay que mantener la justicia social. Que la gente tenga algo que perder, porque cuando no hay nada que perder, empieza la violencia".