300 funcionarios atenderán las áreas apartadas la próxima semana
- Los beneficiarios de áreas de difícil acceso tendrán su siguiente pago la próxima semana. Será el tercer pago del año, y se entregará desde el lunes 9 junio al viernes 13.
- Esta fecha de pago no coincide con el cobro que ya se dio en bancos, en el resto del país. Pero desde el inicio del programa se manejó esta división de áreas para facilitarle un poco la tarea al personal del Mides que se encarga de llevar el dinero hasta los rincones más lejanos.
- En el caso de las áreas de difícil acceso, se tiene una logística especial en la que se involucran los propios funcionarios del Mides, la cual se ha ido perfeccionando durante estos 5 años.
- Por ejemplo, para la jornada de pago de la próxima semana, Yessica Pérez, directora del programa, confirmó que participarán 300 funcionarios, que se trasladarán en helicópteros, carros doble tracción, caballos, botes y hasta piraguas. La funcionaria agregó que hay puntos de difícil acceso en todas las provincias, a excepción de las de Azuero. Así lo resume Yessica Pérez: “La idea es ir hasta el último rincón. Personalmente estuve en Cúcuta, en la frontera con Colombia. Ningún panameño con derecho al subsidio debe quedar fuera”.
Miguel Hernández, de 72 años y residente en Ollas Arribas de Capira, no quiere imaginarse cómo hubiera sido su vida en estos momentos, sin el beneficio que recibe con el programa $120 a los 70.
Recién llegado a su casa, tras más de un mes internado en el Hospital Santo Tomás por una complicación de una operación de hernia, Hernández reconoció la gran ayuda que ha significado para él los $360 (del primer pago en febrero) y los $240 que acaba de cobrar.

“Básicamente he utilizado el dinero en alimentación y medicamentos. Sin este beneficio mi situación hubiera sido bastante difícil porque vivo solo”, explicó el adulto mayor.
Cientos de testimonios como este pueden identificarse a nivel nacional, con un impacto al mejoramiento de la calidad de vida.

Petra Martínez, de Chiguirí Arriba (en la provincia de Coclé), relaciona el programa con autoestima. “Por primera vez somos tomados en cuenta. Se ve un interés en este segmento de la población que casi siempre es ignorado”, afirma.
Desafíos
Lo cierto es que tampoco serán ignorados por la administración entrante.
El programa $120 a los 70 continuará, incluso con una rebaja de 5 años para aspirar a ser beneficiario.
Claro que antes de que esto sea una realidad, el nuevo gobierno tendrá el desafío de gestionar $76 millones que se agregarán a la planilla existente, según datos de la Contraloría General de la República.
Aún no han revelado la estrategia que usarán para conseguir los fondos adicionales, pero hay razones para estar positivos debido a la buena aceptación que refleja en la población en su primer lustro de existencia.
De hecho, una encuesta a nivel nacional, encargada por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), que es la instancia responsable de administrar este programa, confirmó una aprobación por encima del 90%. Y parte de este éxito se debe a su implementación totalmente apolítica.
“Desde un inicio se dijo que el adulto que reunía los requisitos recibiría el subsidio, sin tomar en cuenta detalles como su partido político o lugar de residencia. Hasta el último rincón del país llegamos con el objetivo de mejorar su calidad de vida”, anotó Guillermo Ferrufino, ministro del Mides.
Aunque los requisitos de los que habla Ferrufino fueron el principal desafío que se enfrentó al inicio, ya que al no ser requisitos específicos, causó problemas de superpoblación.
La Ley 44 de 2009 solo decía que tenían derecho al subsidio (de $100 mensuales) los ciudadanos panameños mayores de 70 años que no tuvieran una pensión o jubilación. Obviamente que ante estas condiciones tan generales se activó el famoso ‘juegavivo’. Se presentaron a cobrar el aporte estatal personas de diversas realidades económicas.
Personal administrativo del Mides confirmó que iniciaron a cobrar los $100 mensuales personas en áreas urbanas con cupos de transporte colectivo y selectivo, o con propiedades de alquiler.
Y en provincias, individuos con grandes fincas y mucho ganado. Esto obligó una depuración de la base de datos. Las gestiones de cambios comenzaron en febrero de 2010. Y ya para noviembre se anunció la primera modificación.
El primer paso fue cambiar de Ley 44 a Ley 86 de 2010, especificando que la persona esté en vulnerabilidad, riesgo social, marginación, pobreza o pobreza extrema. La modificación hizo que 12,000 personas fueron sacadas de la lista.
“Fueron momentos difíciles. El programa creció a tal ritmo que en menos de un mes teníamos 58,000 personas inscritas. Además, tuvimos que dar la cara para decir que no podíamos pagar (aunque había el recurso) porque era necesario una reestructuración”, recuerda Yessica Pérez, directora del programa.
Tras dos meses cesante, y jornadas en el Mides de hasta 15 horas diarias, el programa regresó... y con una base más fortalecida.
Los cambios continuaron, y en agosto del año pasado, el Consejo de Gabinete modificó la ley del programa para aumentar $20 a los pagos mensuales.
Futuro
Si tomamos la palabra del presidente electo, Juan Carlos Varela, la continuidad está garantizada. De modo que aunque el próximo lunes empieza el último pago de esta administración (en áreas de difícil acceso), el programa continúa, y con un tercer ajuste de nombre: se llamará $120 a los 65.
Hasta ahora en cada pago se agregaban entre 800 y 1,000 personas, pero con la baja a 65 años, aumentará un 5% adicional.
Yessica Pérez confía en que las nuevas autoridades ya hayan hecho sus cálculos, aunque confirmó que todavía no ha habido un acercamiento. “Pero tenemos todos nuestros informes listos para colaborar con la transición”, afirmó.
Visiblemente emocionada, la ingeniera Pérez explicó que este programa ha cambiado la vida de muchas personas.
Y es que la contribución de este programa va más allá de una transferencia monetaria. Ha hecho posible reducir los niveles de pobreza y pobreza extrema, de 36% cuando asumió el presidente Ricardo Martinelli, a 25.8%.
Testimonios de una mejora en la calidad de vida de los beneficiarios
Las historias detrás de este subsidio son tan variadas como las procedencias de sus beneficiarios. Y gracias al programa también se han identificado casos de abusos que han recibido orientación legal y psicológica. Está el caso de un adulto mayor que había autorizado a un hijo para hacer sus cobros, pero este solo le entregaba $60; eso se corrigió.
También una anciana residente en San Miguelito, de 92 años de edad, que era amenazada por su pareja, un caballero 20 años menor que ella, que incluso intentó lesionarla con fuego. Ahora ella está separada de él, y vive segura en un hogar para adultos. “Y es que $120 a los 70 es más que solo ofrecer dinero; es también un mecanismo para llevar autoestima a personas que se sentían menospreciadas, es un trabajo integral que involucra a profesionales de diversas áreas, en pro de mejorar la calidad de vida de los beneficiarios”, ha dicho el ministro del Mides, Guillermo Ferrufino.
Por ejemplo, están las hermanas Josefina Rodríguez, de 87 años, y Lucila Rodríguez, de 85, ambas residentes en el distrito de Calobre, quienes a pesar de su necesidad, fueron excluidas de programas sociales en otras administraciones. En una visita del presidente Ricardo Martinelli a este sector, ellas tuvieron la oportunidad de agradecerle personalmente.
Está también el septuagenario Alejandro Hernández, de Capira, quien tuvo la oportunidad de suspender una actividad laboral que atentaba con su condición de paciente con historial cardiaco, debido a que el subsidio le planteó nuevas alternativas de ingresos. Y el caso de su hermano mayor, Miguel, quien pudo hacer frente este año a los gastos de medicamentos, gracias al subsidio, tras una prolongada recuperación de una intervención quirúrgica.
Más de 90% de aprobación para este programa
La Contraloría General de la República ha auditado 4 veces los procedimientos de este subsidio. De hecho, actualmente la base de datos que maneja el programa $120 a los 70 se ha calificado como “robusta”. No solo incluye los nombres de los miles de beneficiarios y su actividad detallada de cobro, sino también datos familiares de referencia, con actualizaciones de las personas autorizadas para cobros, entre otros aspectos colaterales.
En diciembre de 2010, también se realizó una encuesta de satisfacción, con una muestra de más de 60,000 adultos mayores, y con preguntas clave como... ¿De qué manera ha mejorado su calidad de vida el programa? ¿En qué aspectos específicos invierte el subsidio? ¿Cuál es su valoración de este programa? La encuesta arrojó que más del 90% de los beneficiarios se encuentran satisfechos con el programa.