Nación

Más denuncias por lío de equipo en Seguro Social


Uno y otro se defienden y atacan. Esa pareciera que es la mecánica con el escándalo de la compra de cuatro tomógrafos y un cineangiógrafo en la Caja de Seguro Social (CSS).
En días pasados cinco de los 10 miembros de la Junta Directiva de la CSS visitaron las instalaciones de El Panamá América para dar a conocer, desde su punto de vista, por qué es que se ha demorado la compra de estos importantes equipos.
César Tribaldos, Rodrigo Esquivel, Martha Patricia de González, Lastenia Canto y Erasmo Muñoz destacaron que detrás de toda la demora hay tres asuntos: intereses de los que no quieren que se compren los equipos, el de las empresas y de los que están sacando provecho político de la situación, en tiempos de campaña electoral.
Afirmaron que la destitución de Mauro Zúñiga como director de Prestaciones Médicas se debió a las infundadas denuncias de corrupción y porque se extralimitó en sus funciones.
Sus planteamientos los basaron en varias cartas. En una, Zúñiga pedía a los subdirectores nacionales de Servicios y Prestaciones Médicas, a los directores médicos de Policlínicas, ULAPS y CAPPS, así como a directores médicos institucionales y jefes de departamento, que si recibían cualquier documentación o solicitud del subdirector general de la CSS, Rodrigo Esquivel, la remitieran a él sin contestarla; y otra en la que destituía al director Institucional de Herrera, Ramón Cedeño, cuando esto era potestad de la Dirección Nacional de Personal.
Por otro lado, mencionaron que el doctor Zúñiga había girado instrucciones al director Regional Institucional, Ronald Rodríguez, para que se suspendieran todas las reuniones de coordinación y planificación conjunta en el Observatorio de Herrera, suspensión que fue rebatida por el director general, Rolando Villalaz.
No obstante, Zúñiga expresó a este medio que todas sus acciones las consultaba con el director general, Rolando Villalaz, quien le daba el visto bueno, incluyendo las denuncias.
Manifestó que el contralor general de la República, Alvin Weeden Gamboa, tenía conocimiento del "negociado" que la Junta Directiva tenía con la empresa Reserma, S.A., a través del doctor José Crostón, representante de la Contraloría en la entidad de salud.
Zúñiga aseveró que José Crostón no es representante de la Contraloría ante la Junta Directiva y por ende, no puede firmar ningún documento como miembro de ese organismo.
El ex director de Prestaciones y Servicios Médicos sustentó sus afirmaciones en una lista oficial de representantes de los diversos organismos que forman parte de la Junta Directiva que le remitió el secretario general de la CSS, Efraín De León, mediante la nota N°. 227-2004-J.D en donde no aparece José Crostón como representante de la Contraloría entre el 2002 y 2004.
Declaró que a finales de enero, junto al director general de la CSS, visitó al contralor para darle a conocer una serie de irregularidades y la respuesta que obtuvieron de él era que "había fuertes sospechas" de que entre José Crostón y la empresa Resema, S.A. existían vínculos comerciales.
César Tribaldos, suplente del contralor en la Junta Directiva de la CSS, destacó que Crostón labora en Bienes Patrimoniales de la Contraloría General de la República y a su vez es médico y abogado, al que la Junta Directiva invitó a que participara como asesor para aclarar algunos conceptos referentes a la intención de comprar cuatro tomógrafos y un cineangiógrafo, en vista que la mayoría de sus miembros no son médicos. "Crostón no representa a la Junta Directiva y nunca firmó ningún documento como miembro de ese organismo", recalcó Tribaldos.
El señor colonense me relató que ya había conocido a varias mujeres, pero él tenía que elegir alguien que le gustara y quien gustara de él.
Contó que en un primer anuncio no fue muy específico y lo contactaron una mujeres horrorosas. Sin embargo, cuando le pregunté acerca de su aspecto, sus respuestas fueron esquivas y cargadas de carcajadas. Lo más cercano que obtuve a una descripción fue que él tenía "uma barba branca y un saco rojo", sí, como Papa Noel.
Me despedí del simpático "señor extranjero", quien quedó de llamarme a mi número de teléfono ficticio el sábado. Espero no crear mal karma con esa acción.
Luego de esa llamada, mi curiosidad aumentaba y encontré otro anuncio. Esta vez se trataba de una mujer. "English speaker lady seeks...".El anuncio decía que una dama de habla inglesa buscaba matrimonio con próspero hombre de negocios, sin importar su edad o estado de salud.
Desde ya me fue dando "mala espina". ¿Se trataría de una "cazafortunas"?
Pedimos a un compañero que llamara a la "dama". Para empezar el teléfono era de un hotel, ella se alojaba en la habitación 22.
Su español era paupérrimo, además no trabajaba, sino que se dedicaba a escribir.
Cuando nuestro falso interesado le preguntó la edad, la señorita preguntó cuál era la edad de él. El dijo 46 y ella respondió que era algunos años mayor, pero que se veía muy bien para su edad. Era originaria del norte de la ciudad de Nueva York, su cabello era marrón, al igual que sus ojos.


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149953
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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