Nación

Más frutas en tiempo de calor

La venta de productos naturales aumenta en la ciudad, pues desde temprano se siente el verano.


Inicia el verano y con él, el despunte en la venta de productos naturales propios para la temporada de calor. Varios fueron los vendedores en Calidonia que se encontraban vendiendo mandarinas, piñas, melones y tamarindos.
Fermei Núñez, un vendedor con más de 15 años de trabajar en el lugar, dijo que espera que con la suspensión de las lluvias se mejore la compra del melón, el cual ha tenido mucha acogida entre los clientes al acercarse las festividades de fin de año.
"Siempre se le saca algo a la fruta. Ahora que no llueve el melón mejora notablemente su calidad, en vista de que su consistencia se endurece un poco y no esta tan aguado. La ganancia se saca de acuerdo con el volumen de venta que se registra en el día", dijo Núñez.
Cada melón cuesta 60 centésimos y son traídos de las provincias centrales de Herrera y Los Santos. Semanalmente se están vendiendo cerca de 300 melones, pero hay ocasiones en que el mismo se pone caro y tiene mucho que ver con la libre oferta y la demanda.
Martín Bethancourth ofrece a los transeúntes tamarindos y raspaduras. El vendedor considera que el periodo de mayor cosecha es en febrero.
Actualmente el tamarindo que pone a disposición de sus clientes ha llegado a la ciudad gracias a los productores de las regiones de Bejuco y Chame. También logra comprar a los vendedores de las provincias centrales a través del mercado de abastos.
"La venta de este producto (el tamarindo) ha tenido gran acogida de los clientes que vienen a comprar a la ciudad, porque sirve para refrescarse con un vaso de chicha y para curar las inflamaciones en los riñones. También la gente lo utiliza para hacer y vender duros", dijo Bethancourth.
El precio de los paquetes de tamarindo oscila entre 25 a 50 centésimos. Si se desea obtener la raspadura, ésta alcanza un valor de un balboa y trae tres porciones relativamente grandes.
Guillermo Adames, otro vendedor, ofrece a los clientes papaya provenientes de la ciudad de David, la cual presenta una venta lenta y demorada.
En este sentido, ocurre una contradicción en cuanto a la comercialización de las frutas. Por ejemplo, la mandarina que se vende en algunos lugares por lo general a cinco por 50 centésimos; la papaya, en cambio, que es más grande y viene de más lejos, tiene el mismo valor comercial.
Cada pedazo de papaya tiene un costo de 25 centésimos, sin embargo, una fruta entera cuesta exactamente 50 centésimos la unidad.
María González, encargada de un puesto de venta, explicó que la venta de mandarinas se produce de forma pausada. Aunque es más consumida por adultos, su salida o venta fue buena en diciembre, por la superstición de personas que la utilizan para baños de la buena suerte antes de entrar al nuevo año.
"La gente también compra mandarinas porque a medida que entra el verano, siente la necesidad de adquirirla por el calor y la humedad del ambiente. En días pasados se vendió bastante, pero ahora su venta se realiza de forma lenta", recalcó González.
Sin embargo, en el período en que Panamá América permaneció en el lugar, gran cantidad de personas se acercaba a los diferentes puestos de ventas.
Muchas explicaron que las frutas son refrescantes y las hidratan. Otras dijeron que simplemente querían conocer los precios.
Los vendedores de frutas conocen muy bien los beneficios.
De acuerdo con Fermei Núñez, no hay nada mejor para una dieta sana y natural, que las frutas, ricas en vitaminas.
Los zumos naturales son un buen modo de ingerir estos alimentos: combinándolos convenientemente conseguimos un resultado saludable, nutritivo y, por supuesto, sabroso.
Además, las frutas nutren de forma instantánea, pues son absorbidas rápidamente por el organismo y lo limpian.
Asimismo, es aconsejable tomar los jugos en ayunas o media hora antes de las comidas.


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215753
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América