Restos óseos y de carne, cuerpos en estado de descomposición, bisturí, escalpelo y sierras quirúrgicas, son partes del diario vivir de los médicos forenses, que a diferencia de sus colegas de otras especialidades sacrifican en parte la estética de la profesión.
La medicina forense es una rama de la medicina, que no sólo se encarga de observar los golpes que le da un hombre a una mujer, y de la evaluación física de una dama que haya sufrido una violación. Esta especialidad médica trasciende, en muchas ocasiones, de la vida a la muerte y sus causas.
El director general del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público, Humberto Mas, quien es médico legista desde el año de 1981 y primer especialista de esta rama en Panamá, indicó que el ser humano nunca está preparado para morir y por ende es obvia la negación de este paso en la vida de cada persona.
Asegura que en la mayoría de los casos cuando un individuo fallece, ya sea un allegado o un desconocido, la primera reacción del ser humano es "echar tres pasos para atrás y apartarse del cuerpo, y si es muy allegado, acariciarlo apenas".
Mas indicó que en muchas ocasiones el solo hecho de ser médico y realizar una cirugía es difícil, porque el exceso de sangre y su olor, al igual que la presencia de órganos vitales frente al cirujano puede causarle lipotimia (pérdida pasajera del conocimiento, con debilitamiento de la respiración y circulación); ahora en el caso de nosotros que observamos desde los hechos más mínimos hasta los más grandes y sangrientos, definitivamente nos impacta.
En ocasiones encontramos casos en donde las personas están irreconocibles y con pérdida de sangre significativa, por lo que el color de la piel se suma a la escena que nos impacta, pero a la que nos acostumbramos.
El galeno manifestó que a pesar que el resto de las personas piensan que este diario vivir se torna una rutina, aseguró que en la práctica y en lo personal le produce un choque emocional cada vez que tiene que observar un cuerpo mutilado, abaleado o decapitado.
Otro hecho que causa impacto dentro de esta rama de la medicina, es la atención de cadáveres en estado de descomposición.
La atención, agrega el director del Instituto de Medicina Legal, de este tipo de casos, son más difíciles. Sin embargo es necesario hacerla porque es una de las partes más importante de cualquier investigación de homicidio.
Destacó que es necesaria la vocación, pero en algunos momentos es difícil hacerlo, ya sea por razones personales o profesionales.
Crímenes que conmovieron al país y que despertaron todo tipo de sentimientos, han sido atendidos obligatoriamente por el Instituto de Medicina Legal, cuyos dictámenes en muchas ocasiones han causado grandes polémicas.
Durante las cirugías tanatológicas o necropsia de casos como el de Amparo Morales, que fue realizado por el médico Vicente Pachard; los esposos Barletta, y de los restos del pequeño Marcos Justine, cuyo cuerpo fue encontrado en las afueras de la ciudad, esta institución ha hecho los análisis correspondientes y ha emitido los fallos, que en la mayoría de las ocasiones se han ajustado a la realidad.
Sobre el caso del médico guerrillero, Hugo Spadafora, esta institución participó de manera indirecta, pues la autopsia se realizó en Costa Rica y los funcionarios panameños, entre ellos Mas, sólo rindieron informes comparativos a fin de orientar la investigación y brindaron algunos puntos de vista.
Humberto Mas asegura que en ningún momento tuvieron contacto con el cuerpo de Spadafora y lo prefirió así, pues Spadafora y él fueron compañeros de aula en el Instituto Nacional.
Según Mas esta es una de las partes más difíciles del trabajo, ya que se "trata de hacer hablar a un esqueleto" y el material para trabajar es más limitado, lo que toma más tiempo.
En este caso la investigación va a depender de que se encuentre una causa de muerte en esos restos, algo que en la mayoría de las ocasiones es difícil, porque "si a alguna persona le metieron un tiro en el corazón los huesos estarán intactos".
En estos casos las víctimas se reconocen a través de estudios odontológicos, a través de los cuales se comparan los de los cadáveres con alguna placa o arreglo que se halla hecho la persona en vida.
Otra de las ventajas que tenemos ahora y que va a cambiar el mundo delictivo en este país es el uso de los equipos que descifran el ADN (Acido Desoxirribonucleico) de los criminales y de los cadáveres, además se podrán hacer comparaciones genéticas.
Con la compra del equipo para descifrar el ADN de las personas, las posibilidades de que restos de humanos se queden sin identificar son remotas, ya que con tejidos óseos se podrá saber a quién pertenecían.
Igual situación se presenta con los delincuentes, ya sean asesinos, violadores o ladrones, los cuales tendrán que operar de manera perfecta para evitar ser identificados por este nuevo sistema.
Según los biólogos que laboran en el laboratorio del Instituto de Medicina Legal, cuyos nombres se guardan en reserva por seguridad, este sistema es tan perfecto que no llega a un 100% por razones de estudio de población, lo que depende en este caso del ser humano.
Aseguraron que con fluidos corporales como la saliva, sangre, semen o también con restos de la epidermis, un cabello y hasta una uña se podrá identificar al delincuente.
Aclararon que el sistema de identificación del ADN no es una máquina, sino un conjunto de sistemas integrados que funcionan separadamente con un mismo fin y que hasta la fecha está en período de prueba.