Pese a que la joven vincula a Sugasti como la persona que la remitió al sitio donde se le practicaría el aborto, el galeno asegura que no ha cometido tal acto, al tiempo que negó haber estado en la cárcel.
Sugasti aseguró que en mayo atendió a la joven, cuyo nombre no ha sido revelado, y sólo le aplicó una inyección para regular el periodo menstrual, pero no para practicarle un aborto.
Destacó que una inyección de esta naturaleza en ningún momento le provocaría un aborto y mucho menos de cinco meses, como el que se presentó al momento de ingresar el centro hospitalario.
Sugasti de igual forma, reconoció que su abogado tramitó una fianza, ya que como es objeto de un investigación, necesita la seguridad de no ser detenido ni tener mayores problemas.
Las autoridades mantienen una investigación contra el galeno y un grupo de personas, como presuntos responsables del aborto provocado que intentó una joven de 22 años, cuyo estado, luego de esta práctica, la llevó al hospital en vista de que el feto no pudo ser retirado, pese a que sufrió perforaciones en el cuerpo y el cordón umbilical.
Según Correa, el gran espejismo de los estudios de impacto ambiental es a futuro, es decir, no es sólo el lugar donde se va a construir el proyecto, sino el impacto que puede traer después de que el proyecto esté ejecutado; en la categoría II los estudios de impacto ambiental las cosas no resultan tan fáciles para el consultor, porque se exige una consulta pública, un conteo de flora y fauna. A juicio de Correa, el problema reside en que muchos proyectos que deberían ser categoría III están cayendo en la categoría II. Considera que el problema de la ley está en la definición de cómo los estudios entran a una determinada categoría. ¿Quién le paga al consultor? Le paga la empresa que va a promover el proyecto. Por lo tanto, salvo en el caso de los consultores serios, muchas veces se prefiere ubicar un proyecto en una categoría que en la práctica no implique mayor problema para su aplicación y control. Esa es una de las debilidades de la ley, además de que la ANAM no cuenta con el personal calificado en cantidad suficiente para atender todas las solicitudes y darle el seguimiento necesario. Ocurre en otras ocasiones, según Correa que el propio consultor posee más preparación que el propio personal de la ANAM.
No hay compromiso y seriedad de algunas empresas para cumplir con lo acordado en el estudio de impacto ambiental. Correa recordó una serie de informes elaborados de forma conjunta con la Autoridad Nacional del Ambiente y el personal del Parque Natural Metropolitano sobre las mitigaciones que PYCSA no ha cumplido ni va a cumplir. "Estamos negociando para que, al menos, indemnicen por los daños causados", dijo Correa, quien explicó la situación que actualmente se vive con el Corredor Norte. Los estudios de impacto ambiental indican que la empresa debe estar preparada para atender situaciones de contingencia como por ejemplo el derrame de aceite, gasolina o cualquier material que pueda dañar el ambiente. Correa advirtió el caso más reciente de derrame de gasolina en el área y que finalmente fue absorbido por los terrenos del sector. Se debe estar preparado para coordinar con el Sistema de Protección Civil, con el Cuerpo de Bomberos, para resolver la situación.
aA juicio de los especialistas, las sanciones y multas que establece la ley ambiental indican que muchos empresarios prefieren pagar la multa de B/ 10,000 al no cumplir con lo pactado en el estudio de impacto ambiental, porque los beneficios del proyecto son millonarios. Explicó el ejemplo de PYCSA, empresa a la que se multó con una cantidad que oscilaba entre los B/. 10,000 y B/. 20,000 por los daños causados al Corredor Norte en el Parque Metropolitano, el Camino de Cruces y Parque Soberanía.
Se dañaron aproximadamente 90 hectáreas de bosque y el área que se destruyó en el Parque Nacional Soberanía es mucho más grande que el Parque Natural Metropolitano. Esos son algunos de los espejismos de los estudios de impacto ambiental.
Han transcurrido dos años desde que se reglamentó el capítulo II del Título IV de la Ley 41 del 1 de Julio de 1998, General de Ambiente de la República de Panamá.
En efecto, tal como lo indica la ley, la administración del ambiente- es una obligación del Estado y por lo tanto es necesaria su protección, conservación y recuperación.
Los estudios de impacto ambiental tienen sus antecedentes en los Estados Unidos, hace 32 años cuando se promulgó la ley Environmental Policy Act. Dicha ley fue el inicio de que los países adoptaran gradualmente leyes relacionadas con la evaluación del impacto ambiental.
Identificar los impactos ambientales de los proyectos.
Proponer medidas para prevenir, minimizar o compensar los impactos ambientales inevitables.
Aplicar estrategias adecuadas para el monitoreo de los impactos ambientales
Evaluar las alternativas del proyecto con base a sus impactos ambientales y sugerir alternativas de menor impacto ambiental.
Incorporar consideraciones ambientales en el proceso de toma de decisiones de los proyectos de desarrollo.
Moverse dentro de un marco jurídico inadecuado impone restricciones a nuestras operaciones haciendo que el ser servidor público, y el dedicar los mayores esfuerzos al servicio de este país, no sea tarea fácil. No obstante, con el apoyo de nuestra presidenta Mireya Moscoso, de su Gabinete, el del Contralor y de nuestra Junta Directiva se ha permitido agilizar algunos trámites y desatar algunos dedos de nuestras manos.
Existe una gran diferencia en la actitud y toma de decisiones con que uno se maneja en el desempeño profesional privado y cuando uno actúa como servidor público. En el sector privado, las metas personales y de familia están encaminadas al mejoramiento particular con todo lo que ello significa. En el ámbito privado, la toma de decisiones va ligada al beneficio particular; por el contrario, en el sector público uno aprende y confirma que nos debemos a la comunidad, a la consecución del bien común.
Ser servidor público y dedicar los mayores esfuerzos al servicio de este país es tarea ardua y difícil. La administración pública está concebida para controlar y minimizar los riesgos de un dolo contra la cosa pública.
Se asume que todos somos pecadores. Es esta la razón por la cual la fluidez con que se enmarcan las operaciones de comercialización por parte del sector gubernamental son lentas y casi obsoletas cuando se les compara con el sector privado. La ley y espíritu de la Contratación Pública es principalmente para contratar servicios y obras, no para vender. Estas reglamentaciones le restan agilidad a la Administración Pública, y de esto la ARI no está exenta.
¿Cuáles son sus logros y frustraciones como Administrador de la ARI? Estoy convencido que en el año 2003, el año de la celebración del centenario y previo al término de nuestra gestión, la ARI podrá ofrecer a la Nación panameña, en homenaje a esta celebración, proyectos que dupliquen los existentes, que hoy por hoy, con un valor de 800MM, continúan su programado avance.
Los panameños debemos aspirar a consolidar un "Acuerdo Nacional de Centenario" que recoja las metas y objetivos de lo que queremos ser en el presente siglo XXI.
Debemos concluir en la necesidad de realizar todo lo que sea necesario para convertir la República de Panamá y particularmente, las áreas revertidas, en el centro más grande de América Latina para negocios tales como, los servicios marítimos, la logística, el transbordo, la manufactura, la tecnología, las comunicaciones, los "Call Centers", el turismo y las finanzas.
La visión al término del período para el cual fue nombrado, es la de que, tomando en cuenta que la ARI no es la heredera de un patrimonio económico que pertenece al pueblo panameño, sino su administradora, podemos hacer realidad y efectiva la incorporación de esos bienes revertidos, de este patrimonio nacional, a las futuras generaciones. Un patrimonio engrandecido por una gestión administrativa que haya asegurado que las tierras e infraestructuras que constituyen el mismo, hayan alcanzado una violación óptima y el máximo beneficio social. De esta forma la Nación panameña podrá alcanzar nuevos niveles de desarrollo y nosotros tendremos la satisfacción que produce un trabajo bien hecho. Mi mayor logro como servidor público y con mis años de experiencia, lejos del halago y la zalamería fácil, ha sido mi dedicación al trabajo que da credibilidad. Concretamente, mi tarea en la Administración Moscoso, es hacer mío el lema: "Trabajamos juntos por Panamá".