"Todo lo que ha ocurrido está destrozando a mi familia... nosotros no hubiéramos querido jamás que el niño de Kathia muriera", expresó a El Panamá América, entre lágrimas, la madre de la menor involucrada en el accidente ocurrido el pasado 21 de enero en la Tumba Muerto, a la altura de los edificios Santa María.
Accedió a hablar con el compromiso de no revelar su nombre ni el de su familia. Sólo saldría a la luz pública su "sentimiento de madre también afectada".
Sus hijos, dos varones, de 21 y 7 y una joven de 17, están viviendo "la más difícil experiencia de sus vidas" Yo no sé qué va a ser de ellos más adelante", manifiesta y nuevamente llora desconsolada: "mis hijos son lo que yo más quiero en este mundo".
Como madre dijo no tener palabras para describir tan grande sufrimiento, mientras agregaba: "pero tampoco me atrevo a decir que entiendo la tristeza de Kathia Guerra, porque no podría, no sabría cómo"...
Cada una de sus frases dejaba escapar la más notoria nostalgia por "algo que no pudimos evitar". Repetía una y otra vez durante la entrevista: "ni mi hija, ni mi familia, ni yo, hubiéramos querido que esto pasara".
Fue entonces cuando aprovechó para dejar claro que en más de una ocasión ha intentado acercarse a la familia Guerra Vega, sin embargo, les ha sido imposible. Incluso este jueves, día de la operación de Kathia, se apersonaron al Santo Tomás y el intento no rindió frutos. Pero, mantiene la fe de poder lograrlo. "Yo también soy madre y quisiera poder sentarme con ella a conversar".
Intentaba constantemente no llorar, pero su corazón la traicionó en más de una ocasión. En tono seguro, con palabras sencillas, pausadas, llevó el hilo de la conversación, hasta que recordó lo que se ha escrito en los medios, que según dijo, "la han juzgado peor que al propio Jesús". "No ha hecho falta un juicio, a mi hija ya la juzgaron. Nos han llamado asesinos como si no tuviéramos sentimientos", recalcó.
"Tenía miedo", respondió de inmediato, "yo no sé qué pudo haber pasado por su mente, pero cuando le pregunto me dice que se sintió atemorizada y sólo se le ocurrió correr".
La menor y la familia están hoy bajo tratamiento psiquiátrico. Precisamente durante el encuentro con este rotativo, ambas eran esperadas en casa por el médico.
"Ella (la menor) siente donde va que todos la miran que todos le recriminan lo que pasó... yo no sé cómo decirle que no es así, que trate de no deprimirse", dijo y volvió a llorar.
Ciertamente fue difícil siquiera iniciar un periodo de preguntas y respuestas, en su lugar escuchamos a una madre que decía incansablemente: "esto es horrible", mientras su hija, sentada justo en frente, se llevaba las manos a la cara sin emitir palabra.
"Se ha dicho que mi hija fue ese día a la Universidad, sonreída, como si nada hubiese pasado, a dar clases y no es cierto", enfatizó. Los detalles de lo comentado por la menor ante las autoridades fueron omitidos, pues reposan en el expediente del caso, sin embargo, la madre aseguró que constan de una fianza por daños a terceros por B/. 25 mil, tal como lo dispone la ley.
La entrevista con El Panamá América coincidió con las declaraciones por televisión del abogado de la familia Guerra en las que se dio a conocer la posibilidad de que fuera el padre de la chica el que condujera el vehículo al momento del accidente.
Al ser informada, vía celular, por su esposo de aquella novedad, la reacción de enojo e impotencia no se hizo esperar. "Yo no entiendo que ganan con esto. Nosotros no seríamos capaces de involucrar a nuestra hija en algo así... sería inhumano", al tiempo que insinuó que estas últimas declaraciones parecieran el producto del firme deseo del abogado de que no se logre un acercamiento con la familia Guerra.
La mañana de ayer la menor había conversado brevemente por teléfono con este medio. "Con 17 años y no puedo seguir en la universidad. Mi vida cambió para siempre".
"Yo le juro que no me siento bien con lo que ha pasado y que me duele muchísimo que el niño haya muerto", confesó. Su madre confirmaría después que el estado anímico de la joven le impide seguir asistiendo a sus clases regularmente. "Le habíamos dicho que no viera noticias, que no leyera los periódicos, pero no podemos, es casi un encierro en su propia casa y el psiquíatra nos dijo que no es conveniente".
El valor por el que había luchado minuto a minuto durante casi una hora de plática se perdió al sólo instante de la llamada en la que su esposo notificaba lo que recién ocurría por televisión.
"Ya yo no sé qué hacer, cómo es posible que ahora inventen esto", en alusión a lo dicho por el abogado defensor, mientras la menor, evidentemente nerviosa decía: "por qué mi papá si él no tiene nada que ver".
La mamá de la joven abrió su bolso antes de nuestra partida y mostró una foto de graduación de su hija que lleva en su cartera de hace sólo un par de meses. "Mírela allí y fíjese ahora cómo está de flaca... por supuesto, que ella también se siente mal", alcanzó a decirnos y se dispuso para llevarla a casa a la cita con el psiquiatra.
"Se ha dicho de todo a pesar de que la ley obliga a guardar reserva sobre el asunto", explicó el abogado de la joven involucrada en el accidente, Carlos Carrillo.
En cuanto a las últimas declaraciones divulgadas por televisión por el representante de la familia Guerra, Carrillo sostuvo que se trata de una de las versiones más contradictorias y alejadas de lo que consta en el expediente y "lo que está tratando este abogado es de hacer un daño por encima de las garantías procesales que debatiremos ante los tribunales".
Subrayó además que la menor está siendo sometida a una investigación que se está adelantando y serán los peritos de tránsito, el fiscal y la juez de adolescencia, quienes determinen si la menor tiene responsabilidades.
Y es que, según dijo, "existe la responsabilidad por el hecho ocurrido y la responsabilidad por la actitud asumida después por mi representada" y se trata de dos aspectos diferentes.
Por otro lado, indicó que existen pruebas en el expediente de la evidencia física en el carro, puesto que contrario a lo que se ha dicho, únicamente se le hicieron cambios en el parabrisas, porque "era imposible utilizarlo como estaba", aunque prefirió no dar más detalles por respeto a la ley.
No obstante, aclaró que es totalmente falso que el carro circulara con otra placa o ésta le hubiera sido retirada, en tanto, detalló que "lo que sucedió fue que las propias autoridades movieron el vehículo que estaba bajo su custodia".