LONDRES, UNA ciudad difícil para moverse de un lado a otro, donde los horarios son estrictos y el turista abarrota la ciudad. Londres, una ciudad milenaria, donde todavía se celebra desde hace más de 700 años diariamente con una meticulosidad típica inglesa la ceremonia de las llaves, donde se cierra la puerta de la torre de Londres llueva, truene o relampaguee.
El Londres tradicional, financiera, empresarial, protocolar, hippie, gay y cosmopolita. Todo esto es poco si hablamos de Londres.
La mañana del jueves, los barrenderos estaban pensando en como recoger los papelillos y los trazos de la celebración por haber ganado Londres la nominación como ciudad olímpica para el 2012. Jóvenes como mi hija que abarrotaron la plaza de Trafalgar esperando la palabra mágica LONDRES para desbordarse en un carnaval de alegría y esperanza. Jóvenes que como mi hija tienen la esperanza en un futuro, creciendo en libertad, sin racismos ni odios. Esos jóvenes tuvieron una resaca agria..
La realidad de un Londres ensangrentado y violado por artefactos explosivos que crucificaban a la ciudad, hicieron pasar por nuestras mentes las preguntas: ¿Por qué nosotros?, ¿por qué nos dieron las Olimpiadas?, ¿por qué el G8 está aquí en suelo británico?
Sabíamos que se daría un ataque, pero lo que no sabíamos era cuando. La espera terminó.
Realmente, el "shock" ha sido tan grande, la información recibida de los medios de comunicación copiosa pero a cuenta gotas..
La verdad que a pesar de las horas transcurridas no sabemos la realidad. ¿Habrá alguno de los míos sesgado en dos por la mano terrorista?, me pregunto.
Mi querido Londres, ¿qué te han hecho?
El Metro de Londres tardará "varias semanas" en volver a funcionar con total normalidad.