La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, adscrita al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). realizó una “visita de cortesía” a la Ciudadela Jesús y María, en Colón, donde el año pasado varios niños denunciaron ante el Ministerio Público que fueron objeto de abusos sexuales y maltratos físicos.
La acción se produce ante la insistencia de Panamá América por conocer el por qué la Fraternidad de la Divina Misericordia -que regenta el albergue- continúa con la custodia de menores y adolescentes, máxime cuando varios de sus miembros son investigados por el Vaticano y las autoridades judiciales.
Gloria Lozano, directora de la Secretaría Nacional de Niñez, explicó que en esta “visita de cortesía” conocieron el funcionamiento de la orden religiosa y según dijo, “los niños se ven contentos y confortables”.
“Casi todos los albergues podrían estar mejor con una pinturita, pero está la limitante de los recursos”, sostuvo la funcionaria.
Al ser repreguntada bajo qué criterios el MIDES infiere que estos menores no corren peligro, la funcionaria afirmó que “no notaron nada aberrante ni alguna irregularidad”.
En tanto, el abogado de la Secretaría de la Niñez, Gurziz Gil, dijo que “si no comprueban la veracidad de las denuncias, habría que ver hasta qué punto es producente sacar a los niños del albergue”.
Discrepancia.
Contrario a esto, Mariela Arce, del Foro Mujer y Desarrollo, aseguró que el MIDES, “debe de inmediato tomar este asunto en sus manos y coordinar con el Minsterio Público salvarguardando la integridad física, mental y moral de las víctimas”.
Acciones.
Por otro lado, fuentes de la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia católica informaron que este organismo -en su última reunión- acordó pedir una cita a la Procuradora, Ana Matilde Gómez, a fin de que estos casos sean investigados.
Asimismo, se tomó la decisión de intervenir para asegurar que, como Iglesia, se actúe en base al respecto de la dignidad de las personas y la protección de las víctimas.
También asesorar a la jerarquía para que actúe asertivamente y que no deje una mala impresión de estar encubriendo situaciones que a todas luces son contrarias a los valores y principios de la misma Iglesia.