Un nuevo hecho ronda el crimen de Heliodoro Portugal. Eugenio Magallón, un ex militar prófugo de la justicia, estaría a punto de serlo más si no aclara ante las autoridades por qué incineró una finca de Heliodoro Portugal, según delató un compañero de armas.
Magallón, cuyo rastro se ha perdido, fue un ex agente del G-2 en Veraguas, sentenciado por el crimen contra Héctor Gallego, pero no ha purgado su condena en la cárcel, debido a que las autoridades no han dado con su paradero.
Hay quienes aseguran que si Magallón está en Arraiján (donde nació), las autoridades lo buscan en Zambia y si se fugara al país africano, lo buscarían en Arraiján. Pero a quien escribe le fue imposible comprobar la especie, al no dar con vestigio alguno de su paradero donde aseguran haberlo visto.
Como sea, un nuevo testimonio donde vinculan al ex militar en la quema de una propiedad del asesinado Heliodoro Portugal, robustecería la obligación de las autoridades de dar con Eugenio Magallón, ahora que el caso por el crimen de Portugal, estaría en el umbral de una audiencia pública.
Quien escribe, viajó a mediados de enero a Honduras, poblado situado en el corregimiento de Chitra, distrito de Calobre, en Veraguas, a donde se llega desde el Roble de Aguadulce, dejando atrás un accidentado camino de altibajos montañosos en un vehículo de doble tracción.
Hace más de treinta años, Heliodoro Portugal compró al señor Ismael Pérez (un pintoresco y respetado señor en la comunidad) una finca en Honduras, según consta en un registro de propiedad examinado recientemente. Se sabe que Portugal compró la finca en julio de 1967.
Varios entrevistados que aún guardan espacio en su cavidad craneal para el recuerdo de la finca quemada, expulsaron, sin embargo, la fecha en que tal incidente ocurrió.
No obstante, todos coinciden en señalar que el fuego ocurrió después del golpe militar de 1968.
Hace tres décadas, cuando la finca fue devastada, Arsenio (Cheño) Pérez (hijo del señor Ismael Pérez) era un muchacho. En una reciente entrevista él contó haber conocido a Heliodoro Portugal, cuando éste compró a su padre la referida propiedad, y narró lo ocurrido después.
"Cheño" ambientó la conversación con un gracioso episodio acontecido con el dinero que Portugal llevó para comprar la finca. Resulta que durante la primera negociación, Heliodoro y un muchacho llevaban el dinero, pero en el camino, debieron atravesar un río que quiso cobrar por adelantado.
El muchacho que acompañaba a Portugal, se despojó el pantalón para atravesar al río, olvidando que el dinero para la compra de la finca estaba en el bolsillo. Por supuesto, los billetes no le avisaron cuando salieron y la corriente del río hizo su trabajo en algo que no se sabe si llamar "flujo de capitales".
"A los tres o cuatro días, la gente andaba con billetes de veinte y cincuenta dólares en la mano", dijo Cheño entre risas.
Adentrándose ya en el caso de la quema provocada, este lugareño recordó que un día, algunos miembros de la Guardia Nacional, lo retuvieron para inquirirle acerca de la finca de Portugal, pero él no pudo informarles nada, porque según su versión "no había nada que informar".
"¿Qué les iba a decir si yo no sabía nada?", dijo. Cuando notó que los guardias se disponían a inspeccionar la finca, pidió recuperar sus insignificantes pertenencias. Los guardias ese día "por casualidad me vieron, pero ellos ya sabían que era yo quien le veía la finca a Portugal", comentó.
Los efectivos de la Guardia encaminaron sus pasos hacia la finca sin hallar en ella cosas de importancia. Regresaron entonces, solicitando a "Cheño" que los acompañara, pero éste se rehusó pidiendo sin embargo que le permitieran sacar algunas pertenencias si pensaban hacer algo.
"No, no vamos a hacer nada", recordó Cheño que le prometieron los uniformados. No obstante -agrega- "como a la hora yo veo toda la casa echando humo. Ellos quemaron todo, quemaron unos artículos, se llevaron el radio", dijo el testigo rememorando los hechos suscitados hace treinta años.
Siguiendo con su narrativa, Cheño dijo que una semana después de la quema, Heliodoro se aproximó al área.
"Vio eso, no hizo nada y se fue", rememoró Cheño antes de mencionar que esa fue la última vez que supo de "Portu", como en confianza apodaba a Heliodoro Portugal.
¿Qué ocurrió después con el terreno? El sitio en donde estaba ubicada la finca pertenece al distrito de Santa Fe.
Tras la quema, se intentó edificar un aeropuerto (que no resultó) y después el área fue ocupada por una escuela regentada por el Ministerio de Educación. Actualmente la escuela está allí.
EX MILITAR ADMITE LA QUEMA
El ex militar Herminio Urriola también fue localizado. Actualmente él vive en Chitra de Calobre, y ha sido señalado por varios lugareños como uno de los guardias que quemaron la finca de Heliodoro Portugal.
Urriola, quien hace treinta años era raso en la Guardia de Prevención en Chitra, admitió haber participado en la quema de la finca, pero explicó sus motivos, y además, negó un episodio en el que Portugal, tras ser perseguido por él, lo encañonó con un arma y lo "pateó en la nalga", como se atestiguó.
De acuerdo a esta versión, narrada por Pedro Fernández Arrocha, un día Heliodoro Portugal conversaba con él y otras personas, cuando vieron que a la distancia se aproximaba el guardia Herminio Urriola. Heliodoro se escondió para sorprender a Urriola con un arma en la mano y lo sometió golpeándolo.
Esta versión fue negada por Herminio Urriola, quien se limitó a decir que él era amigo de Heliodoro Portugal.
No obstante, el ex militar sí reconoció haber sido la persona quien suministró la información a Eugenio Magallón, de haber visto a Portugal limpiando "armas de guerra".
Según Herminio Urriola, la finca se le quemó a Portugal porque, tras una información que indicaba que él transportaba armas, decidió inspeccionar y vio a Heliodoro limpiando armas de guerra.Por esto dio la información y "vinieron unos señores y se procedió a meterle fuego a la casa".
A Urriola se le preguntó finalmente quiénes fueron los guardias que participaron en la quema de la finca, y a ello respondió que fueron Apolonio Herrera (quien actualmente vive en Calobre), Eugenio Magallón (quien está prófugo) y él, Herminio Urriola.
DESMIENTEN VERSION DE ARMAS
Federico Britton, hermano de Floyd Britton, conoce la historia previa a la quema de la finca que le fue quemada a Portugal.
Según la información que maneja, antes del golpe militar de 1968, la finca fue comprada para un levantamiento guerrillero si los Tratados Robles-Johnson de 1967 (los famosos "tres en uno") eran aprobados por el Gobierno, pero rechaza que después del golpe la finca se usara para una resistencia armada.
En una reciente entrevista, Britton reveló haber sabido que cuando se aprobó el borrador de los tratados en 1967, el Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR), liderado por su hermano Floyd Britton, había decidido levantarse en armas si ese documento era aprobado.
"Si ese tratado era aprobado por el Gobierno panameño, el MUR se iba a alzar en contra de eso en una guerra de guerrillas.
Ese era el plan y para eso se compró la finca que estaba ubicada en un punto intermedio para avanzar hacia la cordillera", dijo Federico Britton.
A Britton se le preguntó acerca de la versión esgrimida por Herminio Urriola, quien aseguró haber visto a Heliodoro limpiando armas de guerra, y a ello respondió: "El no pudo haber visto a Heliodoro con armas de guerra".
"Si hubiese armas de guerra yo te lo hubiera dicho. Eso no es ningún problema a estas alturas para nosotros, pero lo cierto es que allí se adquirió la finca y se empezaron a desarrollar algunas actividades de exploraciones del área, y por ello entraban y salían pocas personas".
Según Britton, tras el rechazo del Tratado de 1967, se agotó la discusión del problema, y entró la discusión de las elecciones de 1968, "pero la finca nunca se proyectó como un problema para hacer un alzamiento interno de esta situación".