Lima- La decidida atención que los gobiernos del hemisferio dedican al urgente tema de la seguridad no debe disminuir la importancia que merecen los perennes problemas socioeconómicos, especialmente las deprimentes condiciones en que viven millones de niños en Latinoamérica.
Este es el mensaje que lanzará la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, ante la reunión inaugural esta noche de la XI Cumbre Iberoamericana, que abrirá su homólogo peruano Alejandro Toledo.
La mandataria panameña documentará su llamado de alerta en defensa de la niñez con sendos informes preparados por la UNICEF, el Fondo para la Infancia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que acaba de establecer su sede regional en la Ciudad del Saber en la capital panameña, según informó el canciller José Miguel Alemán a El Panamá América.
Como en las cumbres anteriores, la atención de los medios informativos apuntan a la llegada de los presidentes Fidel Castro, de Cuba y Hugo Chávez, de Venezuela, quienes por lo general dominan las noticias.
Sin embargo, el tema quizás más transcendental y que esta vez está a flor de piel es el contraste entre el proyecto que llevan a la cumbre el presidente del gobierno español José María Aznar, apoyado por el Rey Juan Carlos, para conformar una Comunidad Iberoamericana y los que se inclinan más hacia la posición tradicional de consolidar al sistema interamericano que favorecen Brasil y varios países sudamericanos.
Se estima que el empeño de España y El Salvador en volver a plantear la amenaza a la paz que representan los atentados del grupo terrorista vasco ETA inevitablemente traerá una nueva polémica con Castro, quien estaría dispuesto a condenar el terrorismo en términos genéricos, pero que no considera pertinente identificar un grupo cuando el gobierno considera que Estados Unidos ha cometido un sinnúmero de atentados contra Cuba que nunca fueron condenados por las cumbres iberoamericanas.