El director de la Oficina Nacional de Atención a los Refugiados (ONPAR), José Serracín, confirmó que a 393 asciende el número de panameños y colombianos desplazados que se encuentran en la población de Jaqué, provincia de Darién, provientes de la región colombiana de Juradó.
Serracín reveló que en estos momentos el gobierno a través de la Cancillería y del Ministerio de Gobierno y Justicia, están negociando con el gobierno colombiano para “garantizar la seguridad†de los desplazados en Colombia.
El grupo lo constituyen aproximadamente 107 familias, incluyendo a unos 38 panameños que por razones de nexos familiares, residen en la región de Juradó y se encuentran como desplazados en su propio país, Panamá.
Serracín dijo que una comisión de la Oficina de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que viajó a la provincia de Darién, pudo conocer la situación de violencia en la zona fronteriza, motivo por el que los residentes de Juradó se trasladaran a las comunidades de El Valle y Buenaventura.
Instituciones como la Policía Nacional, Migración, el Vicariato de Darién y ACNUR están trabajando para brindarle alimentación y seguridad a los desplazados de Jaqué, y en base a la Convención de Ginebra de 1951, el Protocolo de 1957, y el Decreto Ejecutivo No. 23, Panamá debe respetar y garantizar los derechos humanos de los desplazados, así como su protección temporal.
De acuerdo con Serracín, los desplazados procedentes de Juradó desean regresar a su lugar de origen, pues tienen sus negocios y bienes, pero “siempre y cuando el ejército les garantice la seguridad en Colombiaâ€, razón por la cual aún no hay una fecha específica para el retorno.