- La duración de un embarazo es de 37 a 42 semanas. Entre más inmaduro es el niño que sobrevive, mayor es su probabilidad de secuelas. La tecnología y recursos han aumentado su expectativa.
- “Somos como un equipo que vigila el estado de cada niño. A los dos días de salir del hospital deben volver para conocer cómo fue su adaptación en el hogar”, Miriam González.
Nacimientos en cifras
- 67 mil es el promedio de nacimientos vivos en el país del 2009 al 2011, según la Contraloría.
- 15 mil es la media de nacimientos vivos en la Maternidad del Hospital Santo Tomás.
- 5 mil es el promedio de nacimientos vivos en el Complejo Hospitalario Metropolitano de la CSS.
os costos económicos, emocionales y las secuelas de un embarazo de alto riesgo que desencadena un nacimiento prematuro son altos. Dependiendo de la gravedad, la estancia en un hospital puede variar de tres días a cuatro meses y el costo promedio por día estaría entre $150 a $3 mil para la recuperación de cada neonato.
Los prematuros son niños que nacen antes de las 37 semanas de gestación y pesan menos de 1,500 gramos. Sus frágiles cuerpos son vulnerables a las infecciones y tienen que ser alimentados a través de una sonda hasta que recuperen peso.

Según las cifras de la Caja de Seguro Social (CSS), la posibilidad de que una mujer tenga un embarazo de alto riesgo se estima en 30%.
Este porcentaje ha incrementado el nacimiento de niños prematuros de 12.3% en 2009 a 15% en 2011, sin incluir los ingresos de otros hospitales.

Un aspecto que influyó en que este porcentaje no se disparara al 17% fue el temor de acudir al Complejo Hospitalario Metropolitano de la CSS por las infecciones y muertes asociadas a la bacteria Klepsiella pneumoniae carbapenemasa (KPC), explicó Iván Sierra, jefe de Neonatología.
Tanto en el Hospital Santo Tomás como en el Complejo, que son hospitales de referencia donde llegan casos de diversas partes del país, las cifras en el último quinquenio coinciden. De cada 100 mujeres embarazadas, 30 califican en alto riesgo. Igual el porcentaje de prematuros, 15%.
La realidad es la misma, aunque en el Complejo nacen 5 mil niños al año y 16 mil en el Santo Tomás.
En el Complejo, de cada cuatro embarazos de alto riesgo, tres quedan en Cuidados Intensivos, donde el costo promedio diario de atención de un prematuro es de $150 a $180, pero dependiendo de la gravedad puede variar de $1,700 a $3 mil diarios, explicó Sierra.
Las cifras.
Al preguntarle qué representa ese 30% de embarazos de alto riesgo y que desencadenan en prematuridad, Sierra indicó que “muchos factores que, como sociedad, hay que ir mejorando”.
Aunque la gente es responsable de su salud, también influye la atención a tiempo y cómo se desarrolla ese embarazo, porque no es lo mismo una mujer que vive con todas las condiciones favorables, que una que trabaja y está de pie todo el día.
Ángel Cedeño, jefe del Departamento de Ginecoobstetricia, apunta a dos factores: la cobertura en salud y la promoción, la que últimamente ha caído un poco. "Tiene que haber cobertura y calidad de cobertura. La población es responsable, pero hay que involucrarla con estrategias de promoción adecuadas".
Los efectos.
Sierra también señala que los niños tienen mayor incidencia en problemas de capacidad intelectual, por lo que se les incluye en un programa de estimulación y se les da seguimiento especializado a lo largo de su crecimiento para minimizar los problemas en la edad escolar, porque "la mayor incidencia de déficit de atención y autismo es en nacimientos de prematuros producto de alto riesgo", afirmó.
Las acciones.
El incremento de consultas, 10 mil al año en Neonatología del Complejo, llevó a Felipe Bernett, coordinador nacional del programa de Alto Riesgo Neonatal, a descentralizar la atención y crear módulos en las policlínicas.
"Las pobres señoras vienen del interior sin dormir y sin comer; eso no es correcto si les puedo brindar la atención donde viven, y eso es lo que yo he hecho", afirmó Bernett en relación a los 40 módulos de atención de alto riesgo que hay en las instalaciones de la CSS, en los que se le da seguimiento a 21 mil pacientes.
Falta espacio.
Dianeth y Dalia Garcés, madre y tía de Lissely Victoria, están satisfechas con la atención que recibe la pequeña, quien llegó ese día al Complejo desde Coclé por un resfrío.
Les preocupa que en la policlínica de Penonomé, donde hay un pediatra que le da seguimiento, no existen las condiciones necesarias. Comentaron que les da pena cuando Bernett viaja a darle seguimiento a la infante, pues no tiene dónde atender, igual la fisioterapeuta. “La atención es muy buena, pero no hay espacio”, afirmaron.
Dianeth estuvo ocho días hospitalizada en el Complejo porque se le subió la presión y por las albúminas, lo que la llevó a una dieta especial. El embarazo se adelantó y Lissely Victoria nació a las 33 semanas con dos libras de peso y pulmones inmaduros. Estuvo hospitalizada 22 días hasta lograr las cuatro libras el 7 de septiembre.
Ahora pesa 5, pero la preocupación de su madre es la atención en su natal Coclé, ya que la policlínica de Penonomé carece del espacio y equipos especiales, por lo que viaja al Complejo.
Joanna Muñoz llevó a su pequeña Andrea Victoria a la consulta de Bernett para control. Andrea nació a las 32 semanas el pasado 5 de julio. Pesó cuatro libras y tuvo muchas complicaciones por la inmadurez pulmonar y el uso de ventilador, lo que le trajo como consecuencia el colapso de uno de sus pulmones, hemorragia e hidrocefalia.
Ha salido adelante con Andrea y se siente muy satisfecha por el seguimiento integral a su bebé.
Mientras Bernett atendía a estas pequeñas oriundas de Coclé, Lenia Isabel Araya, de tres años, seguía las indicaciones de su terapeuta. Una de sus dificultades es la elasticidad excesiva, según su terapeuta, Yovany Vergara.
Los ejercicios le permitirán el tono adecuado para desenvolverse mejor con sus manos y dominar el uso de objetos y lápices, dijo.
Vergara trata a cada niño 45 minutos y luego les enseña a los padres cómo estimularlo para que sigan las terapias en casa y lograr avances. Cada día ve 12 pacientes y en ocasiones 16.
La madre de Lenia estaba presente, muy atenta para replicar los ejercicios en casa. Lenia nació a las 30 semanas con agua en los pulmones, la bilirrubina alta, le dio hemorragia cerebral y broncodisplasia, una complicación respiratoria frecuente en los prematuros.
Ahora, después de la crisis, destaca los avances de su hija desde el nacimiento y las bondades del programa en su recuperación.
Atención en equipo.
Según Miriam González, enfermera jefa, cuesta mucho sacar a los bebés prematuros de una unidad de cuidados intensivos, desde el aspecto emocional, psicológico y económico. "El padre sufre mucho cuando el bebé se enferma".
Allí radica la importancia de explicarles sobre la necesidad de la lactancia materna y el seguimiento del desarrollo del recién nacido mediante citas, y aunque las pierdan se les atiende el día que vienen, sin importar o no que tengan el cupo.
De acuerdo con González, se debe a que existe una coordinación con todo el hospital mediante un equipo de enfermeras especialistas en neurodesarrollo, una psicóloga y terapistas.
Se busca corregir ese tiempo que no estuvieron en el vientre, orientar a los padres sobre qué conductas esperar de acuerdo con la edad y que los impulsen en su desarrollo, explicó Felicidad de Salazar, psicóloga del programa.
Este entra en acción a los nueves meses, luego que el pequeño ha pasado por una serie de atenciones especializadas, y es cuando le aplican la prueba psicológica Gesell, que indica la conducta que debe adoptar acorde con su edad.
La enfermera González capta al paciente por primera vez y les indica a los padres los cuidados que deben seguir y elabora la epicrisis, que recoge cómo fue el nacimiento y los primeros días de vida, lo que sirve para darle una intervención temprana, oportuna y descubrir los riesgos de ese paciente que estuvo 30 días en oxígeno o en ventiladores.