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Niños siguen muriendo por hambre en Panamá

En Panamá las estadísticas indican que el hambre no se ha erradicado y que de cada tres infantes, uno presenta desnutrición crónica.


¿ Sabía usted que una familia indígena en extrema pobreza de la comunidad de Kankintú, en la cual permanece un bebé de meses de nacido en épocas de hambruna, sólo tiene acceso a comer un día sí, un día no. Y que el menú es arroz sin aceite ni sal, cuando se puede?
En Kankintú, un distrito de la comarca Ngöbe Buglé en Bocas del Toro, son atendidos infantes con severa desnutrición, de segundo y tercer grados.
Estos presentan rasgos conmovedores como vientres hinchados, parásitos, piel arrugada, problemas de retraso, afecciones respiratorias, pérdida de la vista, sistema inmunológico deteriorado como consecuencia de la mala alimentación y otras afecciones.
Con el Programa de Nutre Hogar se ha podido llegar a comunidades indígenas de apartadas regiones, en las que en un principio morían niños y niñas trayecto al hospital al no soportar los largos viajes a través de las montañas, cordilleras, ríos y mar, para poder ser atendidos en el centro hospitalario más cercano.
De allí que Nutre Hogar abrió un Centro de Recuperación Nutricional (CRN) en Kankintú donde atiende a niños menores de cinco años con desnutrición severa.
En Panamá las estadísticas indican que el hambre no se ha erradicado y que todavía, a pesar de los centros de recuperación, pueden morir niños de hambre, ya que de cada tres infantes, uno presenta desnutrición crónica.
Susy de Varela, presidenta nacional del Programa Nutre Hogar, dedicado hace 16 años a brindar tratamiento a niños y niñas de escasos recursos que padecen desnutrición severa, señaló que la situación se ha podido enfrentar, pero que aún hay menores que mueren de hambre y que esto se desconoce.
Recalcó que en Panamá hay más de 1 millón de personas pobres, de las cuales 152 mil niños están en alto riesgo de sufrir desnutrición.
Varela destacó que la nutrición de la niñez panameña debe ser prioridad en la agenda social del próximo gobierno, prueba de ello fue la lamentable situación de la pequeña Milagros Nazareth González, quien fue atendida por Nutre Hogar y no logró sobrevivir a una operación efectuada en el Hospital del Niño.
Reconoció que con el Programa Nutre Hogar se ha avanzado, ya que en 1988 la desnutrición era un tema que no se tocaba, pero se ha adquirido conciencia de este problema de la niñez panameña, donde se han podido recuperar a más de 5 mil menores, recalcó Varela.
Nutre Hogar tiene centros en Panamá, Santiago, David, Penonomé, Las Tablas, Changuinola y Kankintú en Bocas del Toro, además de 54 subcentros en todo el país.
Con estos programas se han roto las barreras que una vez vislumbró el obispo auxiliar de San Pedro Sula, Rómulo Emiliani y un grupo de personas interesadas en trabajar en beneficio de los niños de Panamá.
Al menos 1 millón de dólares anualmente son gastados para la subsistencia de los centros de atención a los niños, y diariamente son beneficiados con alimentación más de cinco mil infantes.
Los pequeños reciben la galleta nutritiva diaria con una mezcla de origen vegetal, cereales, leguminosas y otras fuentes de proteína y energía. Como también una crema nutritiva o papilla que contiene vitaminas A, E, B1, B2, B6, B12, niacina, ácido fólico, calcio, hierro, yodo, zinc y fósforo.
Mientras que los infantes más delicados son referidos de los centros de salud y centros hospitalarios, los cuales son mantenidos en estricta vigilancia en los CRN bajo la supervisión de pediatras por un espacio de seis meses hasta un año.
Así mismo se ha hecho un trabajo integral con las familias afectadas por la pobreza, quienes tienen granjas sostenibles, venta de alimentos producidos por sus propias manos y el apoyo médico de personal voluntario.Recopia de Daniel Espinosa El Panamá América


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155245
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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