Increíble, Rosita Mendoza, de 75 años, llevaba 45 minutos tratando de abordar un taxi que la llevara desde Roberto Durán hasta la Policlínica de Santa Librada y no lo conseguía.
La pesadilla se tornaba cada minuto más intensa, ya que la fiebre y su presión arterial aumentaban y corría peligro. Además el paraguas que usaba no la protegía del inclemente sol matutino.
Como no querían llevarla, decidió preguntarle al taxista a dónde quería ir.
Al parecer, esta será la nueva técnica que deberán utilizar los usuarios a partir de algunos días, si la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) no le pone fin a los taxistas que están actuando al margen de la ley.
Excusas. José Solís, taxista de profesión por más de 20 años, destaca que el alza del combustible los obliga a escoger las carreras, que son rentables para ellos.
"Existe el problema de violencia, robos y asesinatos, ¿quién nos ayuda con eso?, pregunta Solís.
A pesar de esa excusa y de que reconocen que incumplen, el gremio de taxistas insiste en conseguir un aumento del 40% de la tarifa actual.
Para Héctor Vargas, secretario de Defensa de la Cámara Nacional de Transporte (CANATRA), el aumento solicitado es debido a que los costos operativos van en aumento.
Mientras cada segundo algún taxista busca una excusa para negarse a prestar un servicio público, Lázaro González, director de Supervisión de la ATTT, se conforma con decir que en el mes de diciembre se colocaron 60 boletas.
Curiosamente es su mayor cantidad de sanciones en un mes. Una forma de contrarrestar la situación de los taxistas "no voy" es llamar al 502-05-90 ó 92, la línea caliente de la entidad, que no es gratuita.
Los taxistas que se nieguen a llevar pasajeros, según el Decreto Ejecutivo No. 640 de 27 de diciembre de 2006, por el que se expide el Reglamento de Tránsito, tienen una multa de sólo B/. 75.
Esa norma es letra muerta, porque con 28 inspectores las autoridades no la hacen cumplir y no hay operativos.