El exgeneral Manuel Antonio Noriega, de 83 años, ya no se encuentra bajo el coma inducido, sino en sedación profunda.
En medio del hermetismo sobre su condición de salud, su abogado, Ezra Ángel, se limitó a señalar que a pesar de las complicaciones surgida tras la primera cirugía de cráneo abierto a la que fue sometido, no se ha vuelto a detectar sangrado que ponga en riesgo su vida.
También se informó que durante este fin de semana no se emitirá informe sobre su condición. “La próxima semana, dependiendo de su evolución, se estaría dando un nuevo informe”, dijo Ángel.
Noriega continuará en sedación profunda hasta que los médicos consideren que es el momento de despertarlo.
Su hijas han solicitado, sin éxito hasta ahora, que se le conceda “arresto domiciliario definitivo” por haber sufrido varios derrames cerebrales, complicaciones pulmonares, cáncer de próstata y depresión.