El 23 de octubre de 2006 marcó un hito en la historia del transporte público de pasajeros de la ciudad. La muerte de 18 personas a bordo del bus 8B-06 llevó a las autoridades de gobierno a plantearse una transformación en el sistema, el que buscaba sacar a los diablos rojos de las calles.
En el 2007 se dieron los primeros pasos para ese cambio. El gobierno de turno, del presidente Martín Torrijos, intentó implementar el llamado sistema transmóvil, pero de la planificación a ser un hecho solo se dieron las primeras compensaciones a aquellos transportistas que optaron por ceder su transporte para recibir una compensación.
Tres años más tarde, se produjo el cambio y los diablos rojos empezaron a salir del sistema con la llegada del metrobús, el que se perfiló como un transporte eficiente; sin embargo, no pasó mucho tiempo para que las quejas de los usuarios por el servicio empezaran a darse.
El metrobús no logró suplir la demanda y al día de hoy su flota es obsoleta. Su principal talón de áquiles , no cumplir con la frecuencia, lo que instó el resurgimiento de los diablos rojos, que se respaldaron en la pirateria para volver a las calles.
Al cumplirse mañana nueve años de la tragedia del 23 de octubre, los usuarios vuelven a ser presa de aquel viejo sistema anárquico, donde pagan tarifas de 50 centavos hasta un dólar por la necesidad de transportarse.
No obstante, el Gobierno Nacional, a través de Decreto Ejecutivo 565 declaró que el 23 de octubre sea Día de Reflexión Nacional para mantener vigente el recuerdo de ese trágico acontecimiento, solidarizándose con los familiares en esta fecha, al cumplirse el noveno aniversario del lamentable suceso, que como resultado de esta tragedia hasta el día de hoy, otras personas que viajaban en el autobús siniestrado y que sufrieron quemaduras mantienen secuelas.