Nación

Organismos regionales de América sufren sacudidas


Montevideo - No sólo la Unión Europea está sintiendo sacudidas a la prevista marcha hacia la integración regional. También los organismos regionales de las Américas sufren retos políticos, además de las anticipadas dificultades para llegar a los deseados ajustes económicos.
Lo irónico del caso es que el acceso del neonazi Joerg Haider a la coalición gobernante de Austria, ha abierto un airado debate dentro de la Comisión de la UE sobre como reaccionar ante un líder autoritario que llega al poder por métodos democráticos-un problema que América Latina viene debatiendo desde hace medio siglo, dentro y fuera del seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el más antiguo organismo regional del mundo.
Actualmente no sólo la OEA, sino varios grupos subregionales dedicados a promover la integración económica, encuentran más dificultades, de su difícil tarea por las dislocadas situaciones políticas.
Así, el Sistema de Integración Centroamericano, actualmente presidido por el canciller panameño José Miguel Alemán, acaba de celebrar su primera reunión del nuevo siglo en El Salvador, teniendo que soportar un álgido enfrentamiento entre Nicaragua y Honduras por un problema de aguas territoriales.
También el Mercosur, que está en vías de superar las tensiones entre Argentina y Brasil gracias a un comienzo de rebote de la economía brasilera, continúa enfrentándose al problema del Paraguay, donde la estabilidad del gobierno se encuentra amenazada no solo por el golpista general Lino Oviedo, sino también por las pretensiones políticas del actual ministro de Defensa, Argana, enfrenta un problema dislocador en el ámbito político.
"Paraguay es el enfermo del Mercosur y debemos hacer lo posible dentro y fuera para no permitir que nuevamente se resquebraje el proceso constitucional", declaró al enviado de El Panamá América, un alto funcionario que pidió que no se usara su nombre.
Qué lecciones se pueden derivar del enfermo de la Unión Europea, Austria, que precisa del voto de ese país dentro de su Comisión, donde las decisiones más importantes se toman por consenso, al igual en el Consejo de la OEA, práctica que el gobierno anterior de Panamá trató infructuosamente de cambiar.
"Si somos demócratas, ¿por qué no vamos a respetar el derecho de los votantes austricos a elegir a Joerg Haider y auparlo junto con su partido al gobierno de su país?", pregunta el comentarista español Fernando Savater.
La respuesta para él, al igual como para el filósofo judío Elie Wiesel, es clara: "El racismo no puede ser democrático aunque lo apruebe el 95 por ciento (Haider obtuvo sólo un 23) de los votantes...En una palabra, la democracia moderna no consiste solamente en un mecanismo electoral para elegir y deponer a los gobernantes sin necesidad de revoluciones, sino también en un conjunto de valores políticos. Una Unión Europea en la cual se aceptan gobiernos programáticamente racistas o genealógicamente étnicos o aniquiladores de los derechos sociales, por mucho respaldo electoral que tuviesen en sus países, no sería democrática sino hueca y bárbara".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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