Nación

País de alto riesgo por el uso de plaguicidas


Panamá se clasifica como un país de alto riesgo en intoxicaciones agudas por plaguicidas en el sector agrícola, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la situación epidemiológica del uso de estos químicos en América Central.
El estudio revela que después de Guatemala 60% y Belice 50%, Panamá se ubica con 41% de casos de intoxicaciones por plaguicidas en el área de trabajo. Según el informe, se realizó un subregistro de información ubicándose a Panamá con 93.6% de casos para ocupar el cuarto lugar de los siete países del área. El informe advierte sobre las deficientes condiciones de higiene y seguridad bajo las cuales son usados estos productos.
Además de los efectos agudos, la exposición a bajos niveles de plaguicidas durante períodos prolongados también puede tener efectos crónicos tales como daños en el sistema nervioso central, malformaciones congénitas, efectos mutagénicos y cáncer, daños en piel, pulmones, ojos y sistema inmunológico, y esterilidad masculina, entre otros.
De acuerdo con el estudio, en los siete países del Istmo Centroamericano se ha producido un incremento constante en el empleo de plaguicidas, alcanzando en los últimos años aproximadamente 45 millones de kilogramos anuales de ingrediente activo, importados y formulados en 42 plantas de estos países.
De acuerdo con los datos obtenidos, los doce plaguicidas responsables del mayor número de intoxicaciones agudas son: paraquat, fosfato de aluminio, metil-paratión, metamidofos, monocrotofós, clorpirofós, terbufós, etoprofós, endosulfan, carbofurán, metomil y aldicarb.
Para un mejor análisis de las intoxicaciones es necesario que cada país genere datos más precisos y confiables con relación a estos casos, destaca el informe.
Con la premura del tiempo, porque la obra debía ser inaugurada el 9 de enero de 2003, mientras los arquitectos e ingenieros trabajaban, había otro equipo que investigaba en la biblioteca sobre los hechos de ese histórico 9 de enero de 1964 y, sobre todo, el nombre correcto de las personas que perecieron ese día en el intento por izar la bandera en la Escuela de Balboa. Así se obtuvo los 21 nombres.
Ponce narró que la obra tiene un halo misterioso, dado que varios lloraron de emoción mientras la obra iba tomando su aspecto. La obra, en su contexto tiene un estilo neoclásico, al igual que el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, construido en 1934. La plaza del frente corre diagonal. En ella hay pares de columnas que se intercalan entre verdaderas (que sostiene la estructura) y falsas. Los árboles que antes yacían desnudos a la orilla de la calle se les hizo un cerco de cemento para integrarlos a la estructura.
Luego de pasar esta plaza, prosigue un pasillo angosto que en ambos lados lleva unas pequeñas piscinas, significando el Istmo de Panamá y sus dos océanos. Le sigue la plaza central, lo más simbólico de la obra. Sus 21 columnas tienen una placa de mármol, con una parte de granito no terminado y simbolizan las vidas truncadas; la parte donde van los nombres es de granito pulido.
En el centro está la base del mástil original a donde se puede llegar por una escalera y rampas. Como dato curioso, el arquitecto Ponce dijo que por error la columna con el nombre de Ascanio Arosemena quedó mirando hacia el Cerro Ancón y es ella la que da inicio a la lista de los mártires del 9 de enero. El Cerro Ancón es el accidente geográfico más simbólico en la lucha nacionalista y generacional del país y sobre su cima ondea el pabellón nacional.
A esta plaza central le sigue un pequeño patio en donde se colocó la bandera en un mástil de aproximadamente 70 pies, altura que se respetó para evitar que las avionetas que se dirigen hacia el Aeropuerto de Albrook tuvieran un percance. El patio no tiene columnas para lograr que la bandera sea observada en su esplendor.
La obra fue culminada en un tiempo récord, unos cuatro meses y medio, aunque al inicio fue un tanto accidentada. Cuando se terminó de echar el piso de la plaza, llovió tan fuerte que hubo que retirar el pavimento.
Ponce destacó que el monumento es producto de un equipo de personas que sumaron sus esfuerzos para lograr lo que hoy el pueblo panameño puede observar. Así desde el propio administrador Alberto Alemán Zubieta, participaron Alcides Ponce Patiño, Tamara Salamín, Evangelina Vamvas y Tania de Hernández (diseñadores), Jorge Vásquez (ingeniero civil), Octavio Franco (ingeniero estructural), Biel Barranco (ingeniero eléctrico), Rolando Aguirre (ingeniero mecánico), Jesús Saiz (especificaciones), Adolfo Cambell (presupuesto), Ricaurte Salamín (encargado de la obra) y la empresa constructora Joama.
A futuro esta obra será unida al monumento de Goethals a través de una vereda. Igualmente está en proyecto la iluminación de todo el sector con postes que den un toque de antigüedad al lugar, destacó el arquitecto Ponce Patiño.
En orden alfabético, iniciando con Ascanio Arosemena, están inscritos los nombres de los mártires Maritza Alabarca, Rodolfo Benítez, Luis Bonilla, José Cobos, Alberto Constance, Gonzalo Grance Robles, Teófilo De la Torre, José del Cid Jr., Víctor Garibaldo, Jorge Gil, Ezequiel González Méndez, Víctor Manuel Iglesias, Rosa Elena Landecho, Carlos Renato Lara, Ricardo Murgas Villamonte, Estanislao Orobio, Jacinto Palacios Cobos, Ovidio Saldaña, Alberto Tejada y Celestino Villarreta.
Sus nombres han quedado grabados por siempre porque su sangre derramada fue la savia que nutrió la gesta patriótica de mayor significado para el pueblo panameño.


fecha edicion
old id
77712
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América