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Panamá debe propiciar la paz en Colombia, Mulino


Panamá incurriría en un grave error si pretende desconocer o ignorar el problema que enfrenta Colombia, "porque se quiera o no lo que ocurre en el vecino país empieza a tener repercusiones aquí", manifestó ayer el ex canciller de la República, José Raúl Mulino.
Según Mulino, a diferencia de los vecinos limítrofes con Colombia, Panamá tiene una cualidad que lo hace más vulnerable, y es el carecer de un ejército. "Desconocer el problema o ignorarlo y no explicarlo a la ciudadanía es el principal problema que tiene Panamá", indicó.
Por ello, a Panamá le sobran razones para impulsar una solución negociada de ese conflicto, lo que haría asumiendo un papel beligerante en una convocatoria que involucraría a países de la región y entidades internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Comunidad Europea.
Cuando tienen sus documentos en regla, la Policía Fronteriza les impide el paso si van solos, debido a que corren el riesgo de ser asaltados en el camino. Si continúan su camino hacia la capital reuniendo todos los requisitos exigidos por Panamá, obtienen su visa sin problemas.
Muchos de ellos optan por evitar los retenes policiales y pasar por el otro lado del río bajo su propio riesgo, agregó el agente fronterizo.

Cuando un aventurero ha pasado días en la selva, cruzando las trochas, llega deshidratado, exhausto y, en ocasiones, muriéndose.
Pero ese ha corrido la mejor suerte. Muchos quedan convertidos en cadáveres en medio de la nada.
Hace menos de dos meses llegaron 10 emigrantes, procedentes de Turbo. Habían llegado allí desde Perú. Unos lograron seguir, otros simplemente fueron devueltos a Colombia, se informó.
Fue necesario hidratar a varios de ellos con venoclisis en Boca de Cupe.
También a Yaviza llegaron tres, hace dos semanas. En el cuartel no se dio información al respecto, aunque se sabe que fueron enviados a Metetí.
Este medio pudo conocer que originalmente habían salido cuatro - dos mujeres y dos hombres - desde Perú, pero una de las jóvenes no resistió el trayecto y se regresó. A juicio de las fuentes, ella debe haber fallecido en el interior de la trocha, pues si no aguantó el viaje acompañada, mucho menos lo iba a hacer sola en medio de la selva.
Una de las trochas utilizadas es la conocida como Tuquesa, que parte de Caña Blanca hasta Acandí cabecera, en Colombia. Allí el sendero forma una Y, y se delimitan dos caminos: el de Tuquesa, a través del cual se entra a Panamá por la comunidad de Peñita, hasta llegar a Yaviza, y la trocha de Tupisa que llega a esa misma población.

Ciprian Mena, un colombiano con más de 30 años de vivir en Yaviza y experto en recorrer esos peligrosos caminos, manifestó que el recorrido es de alrededor de cuatro días "bien caminados". Pero el que "no sabe caminar, echa más de 15 días", aclaró.
Explicó que muchos suramericanos entran a Panamá por Puerto Obaldía, pero si no tienen comprado el pasaje de avión de regreso, las autoridades los devuelven a Colombia.
Mena, con un particular modo de hablar, entre risueño y cauto, dio a conocer que un guía, generalmente indígena, cobra entre 200 y 300 dólares para servir de "mula" o "coyote", es decir, para guiar a los aventureros por la selva, hasta llegar a Acandí, en los límites con Panamá, desde Colombia.
Allí, en plena cordillera, hay un muro de cemento que demarca el límite.
Desde ahí en adelante sólo les dicen algo así como: "sigan por un trillo que llega hasta donde hay un peruano", pero con semejante dirección, ni él, que es experto, logra llegar al lugar.
De hecho, contó que un día, hace poco, se perdió entre los caminos. Tardó tres días en encontrar el correcto.
Muchos de esos guías abandonan a los incautos jóvenes en las montañas, después de haber cobrado el dinero. ¿Consecuencia? Una muerte segura.
El experimentado caminante relató que en la trocha de Acandí a Tuquesa hay un punto que se llama "Adiós mi pueblo", que debe cruzarse introduciendo dedos y pies en la roca. Abajo, además del precipicio, le esperan a la persona árboles totalmente pelados, cual gigantescas espinas.
"El que cae, ¡no vuelve!", comentó. De ahí el nombre.
También hay la alternativa de cruzar el río, pero la debilidad de sus cuerpos adoloridos y agotados, los hace presas fáciles de las corrientes.
"Sólo hay dos caminos: llegar o morir", recalcó Mena.
Dijo haber visto cómo mujeres y hombres caminan con los pies desangrándose, porque sus zapatos no aguantan la caminata entre piedras, palos, monte y agua.
Muchos van dejando poco a poco los escasos utensilios y prendas de vestir por el camino, a fin de aminorar el peso.
Quienes se aventuran por esos caminos, deben enfrentarse a víboras X, Mapaná, Patoca o Verrugosa, así como a los tigres y al mosquito, que él denomina "Pito", pero que en realidad es el Flebotomo, que trasmite la leshmaniasis.
A Mena le tocó pasar 18 días en el hospital como consecuencia de la picada de "Pito".
Informó, como dato curioso, que hay expedicionarios que arriesgan su vida, sólo para escribir sobre los peligros de las trochas. Ellos hacen el recorrido, armados con mapas y brújulas, aun cuando cuentan con el recurso económico para viajar en avión a donde se les antoje.
Esos caminos también son usados por comerciantes que venden sus productos en poblaciones fronterizas colombianas, donde ganan más aunque tengan que arriesgar sus vidas.
El caminante, siempre dispuesto a hablar, aunque con mucha cautela y eligiendo las palabras, informó que había varias trochas más, pero que por la falta de uso, se han perdido en la espesura de la selva.
Ahora bien, se trata sólo de las trochas de Darién centro, pues también las hay en el sector Pacífico (para llegar a Jaqué) y en el Caribe (para llegar a Puerto Obaldía).
Allá en Yaviza quedó el intrépido aventurero, presto a seguir retando a la suerte transitando esos caminos de terror, uno de ellos recorrido parcialmente por El Panamá América.

 

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97040
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América