Respuestas esquivas, pero amigables surgieron por parte del presidente Martín Torrijos al tema de la carretera a través del Tapón de Darién que conecte a Panamá con Colombia. "Es fácil hablar de ello, lo difícil es el contexto de la realidad".
Durante la inauguración oficial de la reunión semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebrada ayer y en la que estuvieron presentes Torrijos y su colega de Colombia, Alvaro Uribe, la pregunta sobre la carretera entre ambos países era de esas que en buen panameño se les llama "cajoneras". La curiosidad sobre el tema ha traspasado fronteras y Edward Seaton, propietario de medios en el centro de Estados Unidos tomó la batuta.
¿Vamos a ver una callecita pavimentada? Uribe fue el primero en hablar y su tono fue sencillamente optimista: "yo tengo ese sueño", a lo que le siguió una amplia exposición de motivos. Uribe conoce al dedillo cuáles son los puntos en los que se fundamenta la negativa panameña y no perdió tiempo en restarle crédito.
Dijo que la vía es conveniente para las generaciones futuras y que si la oposición se basa en que se destruiría la ecología de la provincia de Darién, "ésta se destruirá sin que nos demos cuenta".
Antes de ceder la palabra a Torrijos, agregó que los "delincuentes se abren paso por todos los caminos".
Torrijos respondió con mesura. "Se trata de un tema que en algún momento se tendrá que definir".
Trajo a colación los pronunciamientos de ambientales e indígenas opuestos a la construcción de la vía, lo que dijo no puede ser descartado a la hora de tomar una decisión.
Por su parte, Héctor Alemán, ministro de Gobierno, se acercó más a un "no" como respuesta. "Hay razones suficientes para que no podamos asentir a la solicitud del gobierno colombiano".