El director de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Emilio De León, reveló ayer que se ha solicitado información a la Organización de Naciones Unidas (ONU) para esclarecer la cantidad de armas decomisadas en Nicaragua, producto de la desmovilización de los movimientos guerrilleros en ese país, ya que el armamento decomisado en Chame y Salamanca, Colón, puede ser un remanente de dicho conflicto.
De León informó que se está verificando cuántas de estas armas dejaron de entregarse, si todas fueron destruidas, o si cabe la posibilidad de que parte de ese material bélico haya sido enterrado y luego vendido poco a poco en el mercado negro.
Dijo que se indaga a un grupo de camioneros involucrados en transportar las armas desde Nicaragua hasta Chame y la provincia de Colón, pero que existen algunos cabos sueltos por verificar, para establecer cómo entraron las armas a territorio panameño.
Expresó que la frontera con Costa Rica es totalmente "filtrable", dada la existencia de una gran cantidad de pasos clandestinos sin control por donde puede introducirse cualquier tipo de contrabando, sean armas o drogas.
Trascendió que durante el período de desmovilización de las guerrillas centroamericanas, se llegó al acuerdo de destruir todo el material bélico utilizado por estas organizaciones para sus incursiones armadas, pero el reciente decomiso de dos grandes arsenales de fusiles AK-47, explosivos y ametralladoras de fabricación rusa, indica que éstos posiblemente no fueron destruidos si no enterrados para su posterior venta.
En el decomiso realizado en una residencia en Chame, las armas eran de segunda mano, pero estaban perfectamente aceitadas y listas para ser utilizadas en combate. También se incautó una gran cantidad de municiones.
Por otro lado, trascendió que esta no es la única red de traficantes de armas operativa dentro del país, ya que se tienen informes de otro grupo de personas dedicadas a la misma actividad, pero que aún no ha sido ubicado.