Un solo problema, varios países. La pesca ilegal es un drama que tienen que vivir naciones de todo el mundo ante el daño que causa en distintos niveles, desde el deterioro a los ecosistemas marinos, o el agotamiento de las poblaciones de peces, hasta la amenaza en la seguridad alimentaria.
De hecho, según datos publicados la pesca ilegal genera pérdidas a los Estados por un valor de $23,5 miles de millones anualmente.
Viviana Gutiérrez, gerente de Incidencia Política de la Fundación MarViva en Costa Rica, detalló a Panamá América que cuando se habla de pesca ilegal, se trata de pesca no declarada o no reglamentada, es decir, toda actividad de pesca que incumple con las normas o leyes de un país u organismo pesquero.
Pese a que existen regulaciones para sancionar la pesca ilegal en nuestro país y en el resto de la región, los expertos señalan que un conjunto de factores está fallando para el efectivo combate de esta actividad.
Los elementos radican en que muchas autoridades de pesca en distintos países deben fortalecer el recurso humano o el recurso financiero e implementar la tecnología como herramienta para el control.
Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estiman que el 50% de las capturas a nivel mundial tienen un origen delictivo.
Ante este problema, representantes de Panamá y países como Chile, Colombia, Ecuador, Perú y España se reunieron del 30 de marzo al 1 de abril, en un taller sobre pesca ilegal y procesos sancionatorios en el Pacífico Este y Sur en Lima, Perú.
El objetivo fue que los países compartieran sus experiencias e intercambiaran información sobre procedimientos administrativos y procesos judiciales alrededor de la pesca ilegal.
Medidas
Gutiérrez dio a conocer que se analizaron otras medidas para que los países puedan continuar y reforzar su lucha contra la pesca ilegal, entre ellas, la necesidad de desarrollar mecanismos de comunicación e intercambio de información entre autoridades, o que los países estandaricen procedimientos.
"Si todos los países de la región implementan las mismas regulaciones y los mismos requisitos, le es más difícil a las embarcaciones de pesca ilegal entrar en el Pacífico Sur y Este", añadió Gutiérrez.
Así mismo, dijo que el problema involucra a todos, y que la ciudadanía como consumidora puede informarse y educarse sobre qué especies consumir.
De hecho, el pasado 22 de marzo Fundación MarViva en Panamá hizo el lanzamiento de una aplicación celular disponible para Costa Rica, Panamá y Colombia que funciona como un semáforo para conocer qué tipo de pescado de mar se puede consumir. LEA MÁS: [Aplicación advierte qué pescado de mar puedes o no consumir en el país].
