Panameños ingeniosos apuestan por el desarrollo sostenible
En la segunda versión del concurso se recibieron más de 200 proyectos de universitarios a nivel nacional.
Incluir a las personas que viven en comunidades próximas a manglares e incentivarlas a colaborar en su conservación y restauración es el objetivo de Yarisa Sánchez y sus compañeros Carlos Núñez y Ángel López, a través de su proyecto, "Restauración Ecológica de Manglares con Participación de la Comunidad.
Mediante la utilización del bambú buscan la protección de las plántulas de mangle, ya que mediante el uso de esta técnica se evitará que las mareas y depredadores las afecten, según explicó su compañero Carlos Núñez.
Ambos jóvenes, que estudian en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá, aseguraron que con la ejecución de este proyecto se conservarían las mil 800 hectáreas de manglares que hay en todo Panamá y que representan al 5.6% del bosque nacional.
Ariadna Ortega es estudiante de la extensión de la Universidad de Panamá en la provincia de Chiriquí y junto a su compañero Ibar Vásquez, elaboraron el Plan para el Manejo y Aprovechamiento Energético Sostenible de los Co-productos Institucionales, Comerciales y Domésticos.
Mediante el mismo, pretenden aprovechar los residuos orgánicos de la cocina, como cáscaras, capullos y demás elementos orgánicos que se producen en la cocina, para llevarlos posteriormente a un proceso de bio-digestión, y así obtener productos como bio-gas y bio-fertilizantes.
Con este proyecto quieren crear conciencia en las personas para que se aprovechen los residuos que se generan, y de la misma manera no saturar los vertederos y reducir algunas enfermedades.
Por su parte, Bella Almillategui, apuesta por el Aprovechamiento y Manejo de Residuos Orgánicos Domiciliarios en el Hogar, utilizando tecnología EM (Microorganismos Eficientes).
Esta joven y Carlos Bárcenas, quien la acompañó en la elaboración del modelo piloto con el que sustentan su trabajo, pretenden crear un fertilizante de gran utilidad, degradando los residuos orgánicos como cascaras de cebolla, con la ayuda de una composición de microorganismos dedicados a la aplicación de estos procesos.
Rodolfo Salazar, Gary Lezama y Emmanuel Cruz, elaboraron un proyecto que consiste en un Sistema Tecnológico para la Protección de la Calidad del Aire, con el que contemplan la incorporación de sensores en industrias y en hogares y detectar el nivel tanto del monóxido de carbono y dióxido de carbono.
Ambos compuestos químicos son altamente mortales, se producen en artefactos eléctricos como calentadores de agua y una persona podría estar produciéndolo sin darse cuenta, por lo que con la utilización de un sensor y una computadora podría ser detectado.
Todos estos jóvenes han puesto parte de su ingenio en práctica, porque buscan ser los ganadores de la segunda versión del Premio Odebrecht para el Desarrollo Sostenible.
Los ganadores serán escogidos por un jurado externo, que tendrá la tarea de revisar cada uno de los 10 trabajos científicos que se encuentran participando de esta versión.
El jurado estudiará cada uno de los proyectos, que debían cumplir una serie de requisitos como inclusión social, es decir debía abarcar todos los estratos sociales, debía ser económicamente factible, buscando la sustentabilidad de la comunidad en la que se aplica y tenía que ser ambientalmente viable.
Su aplicación a la realidad actual del país y el impacto que genere en cuanto a "Desarrollo Sostenible" son características que el jurado tomará en cuenta para elegir a los ganadores de los tres primeros lugares, que se dividirán una bolsa de 54 mil dólares donde 24 mil serán para el primer lugar; 18 mil para el segundo lugar y 12 mil para el tercero.
La gala final del concurso se realizará el 20 de noviembre.