Nada más incómodo que quedar por accidente en una conversación entre aficionados a la lectura en la que discuten de autores y títulos de las obras más recientes. Y como si se tratara de otro idioma te quedas mudo sin decir “esta boca es mía”.
La situación puede ser peor si alguien irrumpe y te pregunta: ¿Qué te gusta leer? ¿Qué autor te gusta más? Tu lengua casi anestesiada de seguro responderá lo primero que se le ocurra para salir del paso.
Para evitar incomodidades como estas se abrieron los espacios a la cultura en los que se busca que las personas, independientemente de su profesión, amplíen sus conocimientos a través de la lectura.
Rosa María Britton, escritora y directora de la Biblioteca Nacional, detalló que se han instaurado 120 círculos de lectura a nivel nacional en los que participan niños y adultos .
Cuenta que la idea es aumentar el número de los círculos para que mediante la lectura se adentren al mundo de lo desconocido.
“Es necesario que en las escuelas se instauren las horas culturales y los estudiantes empiecen a leer en voz alta para corregir la malformación del lenguaje”, dijo Britton.
Sobre la convicción de que el “panameño no lee”, Briton coincide con Briseida Bloise, organizadora dela VII versión de la Feria del Libro, en que eso cambió. “El panameño sí lee, y lo dumuestra enla participación que ha tenido enlas últimas ferias que hemos realizado”, detalló Bloise.
Confiesa que, de manera impresionante, las cifras de visitantes a la última versión de la feria se incrementaron -70 mil-, lo que demuestra que más personas se están motivando.
“Creo que en lo que debemos trabajar es qué estamos leyendo”, puntualizó.
En la Librería Cultural, su administrador, Manuel Fragela, no dista de la percepción sobre el nivel cultural del panameño, pero sugiere que el Gobierno apoye a los escritores nacionales y motive a los emprededores por incursionar en el negocio de las librerías.
“Existen suficientes y buenas librerías, pero nunca está de más que surgan otras opciones para el lector”, manifestó Fragela.
Pese a que no existe un estudio claro que sustente lo dicho, los sectores culturales aseguran que el nivel cultural del panameño demuestra una tendencia satisfactoria.
Los escritores, por su parte, apelan por el apoyo directo ante el elevado costo que demanda la publicación de una obra.