Trauma vicario podrían presentar los rescatistas y periodistas panameños que viajaron a ofrecer su ayuda y cobertura a los acontecidos en Haití luego del terremoto de 7.3 grados, registrado el pasado 12 de enero, según lo dio a conocer el sicólogo clínico, José Eloy Hurtado.
Explicó que el trauma radica en “ver” lo que ocurre y provoca un impacto que se desencadena en pesadillas, depresión y tensión, que puede ir en descargas violentas contra familiares y llegar, incluso, a un estrés postraumático.
A nivel mundial, uno de cada tres profesionales tiene riesgo de secuelas y uno de cada 10 puede desencadenar un problema más serio. Dejó claro que de no tomarse las medidas preventivas, el riesgo es mayor.
El tratamiento, que es conocido como “Manejo de estrés de incidente crítico”, debe aplicarse al personal una vez esté en suelo patrio, para que de manera grupal hable del tema, explicó.
“La experiencia que viven estos profesionales nunca la olvidarán y ese es un riesgo de su profesión y más aún, porque no están acostumbrados a este tipo de rescate”, precisó.
Demora.
La falta de coordinación internacional por diferentes intereses geopolíticos ha impedido que llegue rápidamente la ayuda a los afectados por el devastador terromoto, aseguró Vicente Pachar, médico forense.
La ausencia de comunicación, agua, luz y comida complica más la situación, relató.
Además, la inseguridad, los hospitales improvisados y las complicaciones físicas, biológicas y psicológicas de las personas por la gran cantidad de cadáveres se suman a los riesgos, según el funcionario.
“Los riesgos de infecciones respiratorias o gastrointestinales son inevitable; está situación desborda cualquier capacidad de un sistema de salud”. advirtió.
Los médicos panameños que viajaron a Haití no realizaron autopsias; sin embargo, colaboraron en la labor de rescate.
El doctor señaló que hay alrededor de 300 mil personas afectadas y 300 niños huérfanos.
La magnitud del desastre podría compararse a una bomba atómica, expresó Pachar.