Por las flores conoció al amor de su vida y por ellas es hoy doblemente millonario. De la venta en las calles pasó a cultivar fragantes y hermosas flores tropicales en un terreno baldío propiedad de la Nación en Punta Paitilla, del que luego de dos décadas las autoridades le reconocen en julio de este año como legítimo dueño.
César Segura es doblemente millonario porque no solo el cultivo de las flores lo llevó a tener hoy una propiedad en uno de los lugares más exclusivos de Panamá, Punta Paitilla, sino por haber logrado cumplir su sueño con amor, pues su esposa e hijos lo acompañaron a librar todas las batallas para legitimar su derecho posesorio.

Nunca olvidará la rosa que le regaló a Marta Liliana, luego que su tía le comprara un ramo en la Vía Israel. Ese fue el inicio de esta unión que ha dado fruto a 4 hijos.
Su amor por la tierra lo trajo de Veraguas a la ciudad, donde empezó vendiendo frutas, pero luego, al escuchar el consejo de una mujer hebrea, descubrió que en las flores estaba su futuro.

César Segura se ubicó en Punta Paitilla, en 1978, a orilla de la Bahía de Panamá, un sector de alto poder adquisitivo.
“Yo sabía que aquí había riqueza y que podía prosperar”, afirma.

Allí empezó a vender flores, primero con los ramos en sus manos y luego, en 1980, en tanques en las aceras de la Vía Italia, hasta que logra instalar una floristería y vivero en la zona.
Era el único vendedor en Paitilla: “Me iba muy bien porque mi clientela era toda la colonia hebrea del área”, confiesa.

El negocio fue creciendo, y compra una hectárea y media en La Chorrera y hace su residencia.
Luego en 1987 empieza a cultivar flores tropicales como heliconia, heliotropo en ese globo de terreno, un área en tierra firme, a un lado del Hotel Plaza Paitilla Inn.
Vende su propiedad en La Chorrera y alquila un apartamento en Paitilla para poder cuidar y regar diariamente sus plantas.
Problemas.
Al año de estar allí y de trabajar el terreno, inicia las gestiones para obtener el derecho posesorio y con ello las batallas. Tuvo varias disputas con diferentes administraciones alcaldicias, pero como aportó pruebas de que tenía un negocio, de que pagaba impuestos y que trabajaba en el área no pudieron sacarlo del terreno.
Segura logró comprobar en Catastro que había trabajado la tierra, que era el único ocupante y que la tierra no estaba en disputa, requisitos que exige la Ley 80 de 31 de diciembre de 2009, de titulación de derechos posesorios.
Es así como logra con la Resolución 207 del 12 de julio de 2011 su título de propiedad sobre la héctarea y media que trabaja junto a su familia.
“Ya la tormenta pasó, ya nadie me lo puede quitar”.