Las autoridades panameñas no han podido detallar en números la cantidad exacta de migrantes que hay en el país procedentes de la frontera en Darién, situación que parece estar saliéndose de control, toda vez que el tiempo que permanecerán en territorio panameño no se puede precisar.
Las quejas ya no solo provienen de Darién, frontera natural con Colombia, de donde salen los migrantes; ni de Paso Canoas, donde llegan para emprender su camino por Costa Rica con destino a Estados Unidos, sino que ya hay disconformidad por la permanencia de cientos en la terminal de Albrook.
El secretario de Comunicación del Estado, Manuel Domínguez, dijo que "confían" en que en "las próximas semanas" la situación disminuya, pero el Gobierno se mantiene en el cierre de sus fronteras.
Domínguez detalló que el problema está siendo atendido por el Servicio Nacional de Migración (SNM), que evalúa caso por caso por si requieren asistencia humanitaria. Sin embargo, Víctor Luis Berríos, secretario ejecutivo de la Pastoral Social Cáritas, expresó que la crisis no pertenece a una sola institución.
"Por ahora es lo que estamos diciendo porque es lo que estamos haciendo", detalló Domínguez a Panamá América ayer.
En declaraciones ofrecidas a medios locales el viernes, el director de Migración de Panamá, Javier Carrillo, dio a conocer que a los migrantes se les está ofreciendo un kit con productos de primera necesidad; sin embargo, al ser consultado sobre el tema, el secretario de Comunicación del Estado dijo que desconoce sobre la entrega de estos, aunque mencionó que en Darién hay albergues independientes que brindan apoyo momentáneo.
El secretario recordó que se trata de un problema global y que han conversado con Colombia y Costa Rica que han planteado la misma política del cierre de fronteras.
Panamá América trató de contactar al director de Migración para conocer detalles de la entrega de los kits y el plan que manejan para hacerle frente a la evidente crisis que enfrenta el país, pero mantuvo el celular apagado y luego no contestó al llamado.
Tensión en Paso Canoas
Mientras, la frontera entre Panamá y Costa Rica se reforzó por la gran cantidad de migrantes africanos, paquistaníes y haitianos donde el número solo en las instalaciones de Aduanas y Migración de Paso Canoas asciende a más de mil.
El canciller de Costa Rica, Manuel González Sanz, denunció que los migrantes dicen ser africanos y realmente se trata en su mayoría de haitianos, los cuales aseguran no mantener documentación para no ser deportados.
La oficina de Migración de Paso Canoas recibe unas 150 solicitudes diarias para transitar por el territorio nacional durante 25 días, pero solo puede otorgar 100 fichas individuales y 15 familiares.
Ambos países mantienen un puesto de seguridad con Policía panameña y tica para evitar se dé el ingreso en grandes cantidades de estos migrantes.
Por día llegan a Paso Canoas de 100 a 150 migrantes, haitianos en su mayoría, que solicitan un permiso de estadía temporal.
En cartones, en el piso y hasta en bancas permanecen los grupos de migrantes indocumentados que cada día aumentan en espera de que el Gobierno de Costa Rica les permita continuar su paso con destino a Estados Unidos.
Un grupo de 400 cubanos entró al tapón de Darién, desafiando los controles migratorios y enfrentándose a todo tipo de riesgos. Entre ellos se encuentran menores, mujeres embarazadas y adultos mayores, quienes están a la intemperie, sin dinero, sin agua ni alimentos para continuar.