La destrucción de la flora y fauna va en detrimento no sólo de los animales que allí viven, sino también de los habitantes de las áreas afectadas.
Bajo esta premisa y la denuncia de los ciudadanos preocupados por la tala indiscriminada en los bosques de la provincia de Bocas del Toro, no solamente de los parques protegidos sino de zonas de montañosas de propiedad privada y estatal, las autoridades pretenden eliminar y frenar esta peligrosa práctica.
En Bocas del Toro, la dirección regional de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), no tiene el personal necesario para salvaguardar la flora y fauna, sin embargo, realizará su mejor esfuerzo con miras a lograr el objetivo para el que fue creada esa institución conservacionista.
José Rodríguez, uno de los directores ejecutivos del Parque Internacional La Amistad (PILA), aseguró que con el apoyo de la Policía de Chiriquí Grande, se han logrado significativos decomisos de madera al momento en que los camioneros pretenden pasar por el sector de Rambala.
Muchos de los conductores llevan consigo el permiso, pero gran cantidad no, por lo que la madera es decomisada y enviada a las instalaciones de la institución para dar el trámite legal necesario. Allí la madera es vendida y el dinero pasa al fisco nacional.
Además del decomiso, algunos supuestos propietarios de la madera son sancionados con multas, las que deben cancelar en efectivo, indicó el funcionario.
Hugo Biins, director regional de ANAM, también resaltó la importancia de la concienciación de la población, pues la única manera de frenar "el apetito desmedido de los taladores", destacó, es que la población se ponga de acuerdo y realice las denuncias pertinentes.
El alto funcionario aseguró que a los campesinos que realmente necesitan talar árboles para la construcción o reparación de sus casas, se les extiende un permiso especial, siempre y cuando un guardabosque compruebe que el árbol está de cosecha y que será utilizado para el objetivo antes mencionado.
Cuando se habla de un árbol de cosecha, quiere decir que es un árbol del diámetro mínimo establecido para cortarlo. El permiso se extiende, porque "como otro ser vivo tiene su época de vida y podría caerse y perderse", destacó.
Agregó que los indígenas de la etnia Naso Teribe son un vivo ejemplo del trabajo que se puede realizar en conjunto para proteger los bosques. Ellos son una etnia conservacionista que por muchos años ha practicado la conservación. "Ellos están solicitando la demarcación de su comarca", apuntó.
Cabe destacar, que hace aproximadamente seis meses, un equipo integrado por funcionarios de ANAM y la Policía Nacional, hizo un recorrido por las cordilleras situadas entre las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí, pasando por el parque PILA, donde confirmaron las denuncias de lugareños, de que ganaderos de las Tierras Altas de Chiriquí, han incursionado en las cordilleras de Bocas del Toro, cerca al nacimiento del río Changuinola, deforestando miles de hectáreas para utilizar las tierras para potreros.
Esta deforestación ha provocado que el importante cause haya perdido un porcentaje considerable de su capacidad de agua, hecho confirmado por científicos que realizaron los estudios en la década del 70 y posteriormente en la del 90, entonces a solicitud de una empresa privada que pretendía construir una planta generadora de electricidad.
La práctica no solamente se registra en aquel lugar, pues la tala avanza como un cáncer y actualmente, se ven tierras cuya flora y fauna ha sido arrasada por el fuego provocado.
Frente a esta realidad las autoridades prefirieron no dar más información, pero aseguraron que las medidas a adoptar darán excelentes resultados.
Peligra cauce del río Changuinola por tala y quema
Es necesario la concienciación de la comunidad para que denuncie este delito ambiental.