La construcción de la segunda etapa del Corredor Norte sigue siendo peligrosa para la vida de los miembros de más de 20 familias que residen en sus alrededores, pues un nuevo informe de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) revela que no se han tomado en cuenta normas exigidas para este tipo de obra.
La ausencia de una distancia adecuada entre la carretera y las viviendas, el mal sistema pluvial y de drenajes, son algunas de las fallas que han cometido los constructores en el ramal de las vías de acceso en la tercera etapa de Santa Marta, en el distrito de San Miguelito.
Este informe fue hecho a solicitud de los moradores del área afectada, luego de la muerte de tres niños por el desplome de parte de un puente vehicular que estaba en vías de construcción.
Según el ingeniero Abdiel Cano, presidente de la SPIA, en la obra se ha dejado aproximadamente metro y medio del borde del talud del pavimento a las viviendas, lo que representa un peligro para los residentes, pues no existe capacidad hidráulica suficiente para evacuar las aguas.
Señaló que la falta de la distancia correcta entre las viviendas y la construcción, obedece al costo que representa para el Estado indemnizar a las familias afectadas.
"El problema se traduce en que la servidumbre que se estableció no es la adecuada para este tipo de obra y el problema es financiero, pues en la medida que la servidumbre es más angosta, las indemnizaciones son menores y al final de cuenta al que le tocaría pagarla es al Estado", explicó Cano.
"No puede ser que los aspectos financieros estén mandando sobre los de seguridad de las familias, y eso es lo que hay en el fondo", agregó.
El cumplimiento de la distancia correcta de la servidumbre debe estar vigilada por los ministerios de Vivienda y Obras Públicas, sin embargo, los ingenieros desconocen qué autoridad la aprobó conociendo que es incorrecta.
El informe elaborado por una comisión de la SPIA detectó que a lo largo del ramal las cajas pluviales no han sido concluidas y que las medidas de mitigación recomendadas en el Estudio de Impacto Ambiental no se están implementando, lo que representa el incumplimiento de las leyes que rigen la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
Las recomendaciones del informe son ampliar las servidumbres a lo largo de la vía principal y los ramales del corredor, siguiendo los estándares y diseños para este tipo de obra, establecer un mejor diseño para el sistema hidráulico, continuándolas fuera de las servidumbres para mejorar su recorrido y ejecutar las medidas de mitigación que no se han cumplido.
El informe advierte que las residencias a lo largo de la construcción del corredor debieron ser reubicadas antes de iniciar los trabajos.
Agrega que no cuestionan la construcción, sino la no utilización de las normas adecuadas para este tipo de obra.
Hacer construcciones en lugares habitados trae conflictos, porque pondrán en peligro la vida de las personas, una vez la carretera entre en operación, dijo Cano.
"Desde el inicio nunca se debió permitir la obra si el área no fue desalojada previamente", reiteró el ingeniero.
Peligran familias en nuevo tramo del Corredor
No descarta que se repitan tragedias como la muerte de tres niños al desplomarse parte de un puente.