Bicco y Azul son dos perros labradores que fueron traídos desde Argentina y entrenados sólo para detectar las frutas y evitar que la Mosca del Mediterráneo entre a la región de Azuero y contamine las que van para exportación.
En Panamá existen canes que se dedican a encontrar droga y hasta huesos humanos, pero estos dos animales solo encuentran frutas en cuestión de segundos y una vez lo hacen, solo se sientan cerca del cargamento.
Según Pablo Rodríguez, coordinador nacional de la Mosca Mediterránea, tanto Bicco como Azul, son entrenados y ya se ha demostrado todo lo que pueden hacer en la teoría y en la práctica y hasta lograron que encontraran una guayaba que estaba bien oculta.
Estos animales llegaron por un convenio realizado entre el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y la Fundación Protección Fitosanitaria de la Patagonia en Argentina, donde se implementa este sistema.
Agregó que se busca obtener más cachorros de alta genética y que ya tienen dos que se están entrenando como apoyo para Bicco y Azul.
Mantener a estos perros cuesta 50 dólares al mes cada uno. Ellos comen dos veces al día y son atendidos por un veterinario.
El MIDA mantiene estos perros en Divisa, pues es allí donde ellos detectan si algún cargamento de frutas está contaminado con la Mosca del Mediterráneo, lo que permite un rápido decomiso.
El trabajo que realizan estos perros para detectar frutos toma solo dos minutos, mientras que con personal humano experto en este tipo de inspecciones aduaneras, el trabajo tomaría más de media hora.