Por lo menos 22 personas han muerto en los últimos seis meses por armas de fuego en el distrito de San Miguelito, lo cual demuestra la necesidad de que se tomen medidas urgentes para contrarrestar los niveles de violencia existentes, denunció ayer el legislador Felipe Cano, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa. Indicó que el gobierno ha informado que se van a invertir por lo menos B/.10 millones en materia de seguridad, pero consideró que además de recursos se requiere voluntad de parte de las autoridades para atacar los niveles de delincuencia.
Cano dijo que se critican las partidas circuitales, pero de los fondos que a él se le asignan ha destinado B/.10 mil para el programa de intercambio de armas por comida, como un esfuerzo para atacar la delincuencia. Afirmó que como presidente de la Comisión de Derechos Humanos, sería interesante conocer en el ámbito nacional, cuántas son las personas que han muerto producto de las armas de fuego.
Si se conocen estas cifras, sería llegar a determinar cuántas vidas se salvan con cada arma que se saca de circulación, recalcó el legislador. Uno de los planes que tiene Cano es demostrar que con poco dinero se puede realizar un programa que serviría para sacar de circulación de las calles del país un número significativo de armas de fuego, lo cual ayudaría a disminuir los niveles de delincuencia y las muertes por esta vía. Hizo un llamado a los moradores de San Miguelito que tienen armas de fuego para que se presenten personalmente el próximo 26 de julio al campo de juegos de Los Andes #1 a entregarlas.
En ese lugar habrá un armero profesional que hará una evaluación de cada una de las armas que se reciban, y según el valor de ésta, se entregará a la persona un bono que podrá cambiar por comida en los supermercados que participen en el programa. Explicó que no se harán preguntas, tampoco se hará ningún tipo de seguimiento judicial a las personas que entreguen armas de fuego. Añadió que ante la cantidad de llamadas telefónicas que han recibido de personas que se muestran interesadas en entregar sus armas, se piensa en incrementar la cantidad de dinero destinada para el programa.