Encuesta
- 23,277 es la población de niños trabajadores en las zonas rurales del país.
- 13,646 cantidad de menores en trabajo infantil en las comarcas indígenas.
- 12,858 niños en estas áreas del país no asisten a la escuela.
Apoyar a Panamá a diseñar e implementar políticas públicas en materia de trabajo infantil, orientadas a reducir los números en aquellos grupos poblacionales que requieren una atención especializada, es el nuevo proyecto del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El asesor técnico principal del IPEC de la OIT para Panamá y Ecuador, José Roberto Morales, comentó que los países generan respuestas estándar y es el momento en que se requiere comenzar a diseñar respuestas específicas para erradicar el flagelo, de acuerdo a ciertos tipos de grupo.
A juicio de Morales, las políticas que como país se quieran aplicar deben tomar en cuenta las necesidades de este grupo (comarcas y zonas rurales) para entonces adecuar los servicios.
Una de las políticas que propone el IPEC y que se puede aplicar en las comarcas, citó el experto, es cómo poder vincular el tema del empleo juvenil. Es decir, cómo aplicar los temas del enfoque del trabajo en los niños, como un elemento integrador y que dignifica a las personas, pero sin caer en el trabajo peligroso.
Otra iniciativa sería cómo facilitar que sus padres no tengan que desplazarse todos los años hacia Costa Rica, por ejemplo, a las cosechas de café, sino que ellos tengan otras maneras por medio de las cuales puedan obtener mejores beneficios, lo que redunde en que los niños se mantengan en la escuela y mejoren sus vínculos con la familia. “Esos desafíos no son fáciles de abordar de la noche a la mañana”, expresó Morales.
Para ello, se requiere de obtener información, fortalecer las capacidades del personal que está vinculado con la prestación de esos servicios para que comprenda -en toda su dimensión- lo que se quiere desarrollar, y así se pueda brindar una mejor atención a la población a la que está destinada las políticas sociales, enfatizó.
Para contrarrestar nuevas actividades ante las que son difícil detectar o actuar, Morales recomendó que lo más importante es tener un estado flexible, un sector público que pueda identificar esos cambios y que pueda detectar fácilmente cuando se está dando transformaciones en la composición del trabajo infantil y que pueda adaptar de manera progresiva los servicios y las actuaciones para poder dar respuesta.
Sin embargo, Morales recalcó la desventaja es que se debe construir sobre datos estadísticos, de manera que se pueda comprobar qué sucede en la práctica para poder tener información y determinar qué respuesta dar, y no hacer una inversión grande.
Para lograr este objetivo, IPEC sugiere mantener este proceso de forma continua, de manera que se vaya canalizando todos los años lo que sucede en el país e ir dotando los programas.